
Parece un refrán popular, pero nada más lejos de la realidad. La Xunta de Galicia a través de su Tribunal Supremo se plantea el hecho de confiscar el coche a todos los que circulen sin carnet, bien sea por no tenerlo o bien sea por habérselo retirado. Es una medida estupenda para evitar la reincidencia, y para evitar ese halo de “impunidad” que muchas veces rodea a este tipo de infractores.
En Galicia se retiran al año más de 600 carnets, lo que supone 600 coches que a buen seguro estarán circulando por sus calles cada año, con el peligro que eso conlleva. No debemos olvidar que Galicia es una de las comunidades más castigadas en cuanto a siniestralidad este verano, tanto en coches como en motos. Y yo no veo esta medida como algo ejemplarizante, sino más bien como algo disuasorio. Y además, justo. ¿Por qué va a siquiera tener en su garaje una persona que ha perdido su derecho a conducir? Fuera tentaciones. Claro que, hablando de siniestrabilidad en Galicia, y su alto índice, también habría que ver el estado de sus infraestructuras. ¿Tendría algo que ver? Sin duda alguna. Pero eso es otra historia, que además estoy muy cansado de repetir: antes el castigo que la mejora de la infraestructura. Tú calumnia que algo queda.