A manta de Dios.
Esta locución castellana, de infrecuente uso en nuestros tiempos, suele utilizarse como sinónimo de “abundancia”. En tal sentido, se relaciona la existencia de una ópima cantidad de recursos con la misma divinidad. Es más frecuente en el lenguaje popular utilizar la expresión simplificada de “a manta”. Son múltiples las variantes conocidas que redundan en el mismo concepto, tales como “a pote”, “a rodo”, “a ontón”, “a millarada”, “a boca de costal”, localismos usados en distintas regiones. Y algunas más modernas e imbricadas en el léxico actual, como “a puntapala”, “a barullo” o “a escala industrial”.
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