Arrimar el ascua a su sardina
Según el Diccionario de la Real Academia, la locución significa “aprovechar, para lo que le interesa o importa, la ocasión o coyuntura que se le ofrece a una persona”, es decir, “aprovechar las ocasiones en beneficio propio”. La locución proviene de la antigua costumbre de dar a los trabajadores de los cortijos una ración de sardinas para comer, que ellos mismos asaban en la candela (lumbre) de los caseríos. Cada trabajador solía tomar ascuas (brasas) de la candela para arrimarlas a su sardina con el objeto de comerla caliente, con lo que la candela se apagaba, razón por la que llegaron a prohibir en los cortijos el consumo de este pescado. Por extensión, la locución se aplica a la actuación egoísta de las personas en ciertas situaciones de la vida.
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