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Breve selección de poetas amigos / Varios autores
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LA HERRUMBRE

Todo queda muy lejos: la ceniza
de los caminos,
y el silbo de los puentes.
No he dormido desde entonces
y en mis ojos
han crecido crepúsculos y estrellas.
Por las veredas del tiempo
voy contigo, siempre a tu lado,
escuchando los relámpagos
del corazón. Tengo miedo de las brujas
y de la muerte que susurra en los arroyos.
No te vayas tan lejos, sombra mía,
luminosa quietud de mi tristeza.
Escucho las leyendas del invierno,
y me quedo adormecido entre los chopos.
He pasado el silencio en una escoba,
y en su mirada me he visto
y he llorado
sobre la ausencia perfecta de la tarde,
donde los niños se mueren sin remedio.
Todo queda tan lejos... Los arados
se han vestido de herrumbre, las tormentas
se han escondido en mi sangre,
y en las torres de tu olvido una lechuza duerme.
Tú estás sentada, sombra mía,
en una plaza: bailas conmigo una canción tristisima.
Todos se han ido. Es una feria oscura,
arrullada por la música del tiempo.

Alejandro López Andrada

Del libro La tumba del arco íris.

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MONOLOGO DE CESAR VALLEJO

Soy César: Un traje gastado, dos corbatas,
va a llegar noviembre como dije
en un poema. Un tragaluz
me pone sombras y soy una mancha
que nació sobre una sílla. «Me
doy contra todas las contras», un día
me gustó el olor a manteca, el
dormitorio usado, la palangana sin brillar
y se metió una mosca en mi cuarto
mientras buscaba el origen de mi felicidad.
Caí azulado, estrepitoso y bello
como un soldado joven, sobre mi cama.
El aleteo sin zumbido del insecto me
recordó que soy poeta, que mori
cuando hilaba en los versos frases
como «hembra es el alma mía»,
y en una tahona me estremecí invisible
pues me chupaba los dedos,
me elaboraba goloso mientras yacía
y tomaba migas de bizcocho, sorbos
de leche, tratados de amor debajo
del brazo yendo hacia muchos otros cuartos.

Concha García






Hace un silendo antiguo,
íntimo, casí vívo,
por la más alta rama
de la tarde. Hay algo
oculto por la savía
de algún árbol reciente.
Algo crece muy lento
por la corteza oscura
de la conciencia.
El campo
la hora culmínante
de la luz que ya dora
la plenitud del fruto.
Algún místerío hondo
olvidado en el hueco
de alguna flor sencilla.
Es el momento cierto
para que el hombre alcance
toda la mansedumbre
que brota de las cosas.
Yo aquí plantado, como
una raíz, un pájaro
mí enorme desamparo
en el aíre de mayo.
Que no me deje nunca
este gozo que mana
de la píel como un vuelo,
esta luz mansamente
caída junto al hombre.
Dejadme aquí a la sombra
de la luz,
ahora que Dios madura
en tomo al corazón.

Del libro Las Raíces
Francisco Carrasco






Inanna

Como la flor madura del magnolio
era alta y feliz. En el principio
solo Ella existía.
Húmeda y dulce, blanca,
se amaba en la sombría
saliva de las algas,
en los senos vallados de las trufas,
en los púbis suaves de los mirlos.
Dormía en las avenas
sobre lechos de estambres
y sus labios de abeja
entreabrían las vulvas
doradas de los lotos.
Acariciaba toda
la luz de las adelfas
y en los saurios azules
se bebía la savia
gloriosa de la luna.
Se abarcaba en los muslos
fragantes de los cedros
y pulsaba sus poros
con el polen indemne de las larvas.
¡Gloria y loor a Ella,
a su útero vivo de pistílos,
a su orquídea feraz y a su cintura.
Reverbere su gozo
en uvas y en estrellas,
en palomas y espigas
porque es hermosa y grande,
oh la magnolia blanca. Sola!

de Narcisia
Juana Castro









PARACELSO

El hombre de obstinado sombrero
a cuyos ojos acuden las estrellas, ha venido,
orgulloso enumera su linaje
antes aún de conjurar mis males,
antes aún de percibir que el príncipe
mudaría joroba y pergaminos
por un airoso paso y una espalda sin peso,
pero todo es preciso,
su voz ordena el mundo
y yo cobro sentido en su sabiduría,
tampoco él es hermoso,
pero brilla en su lengua un fuego que no conoce
[ confusión.

Del libro “Retablo Orsini”
Mercedes Castro










Así habló el oráculo
míentras su lengua verde de laurel añoraba otra lengua:
Busca un río
y báñate en sus aguas
las manos y los ojos.
Cuando regreses
deja sobre su mesa
el racimo de uvas
que sólo para él
tomarás de la viña que crece en el camíno.

Del líbro inédito Oráculos
Lola Salinas







Araña

Por la araña vibrante de mis carnes adiadas,
madera de lloredo, irrogadas y eternas,
se descuelga tu cuerpo de intocadas cavernas,
de penas como mares, de placer malvezadas.
El carán de tu olvido, por cardenchas heladas,
surca segur de oro donde sangrante híbernas;
donde un niño desnudo de ascuas sempiternas
mantiene una ardentia de ígneas llamaradas.
Las guras de tu sueño, innúbiles, de cera,
pisotearán los labios de abocados licores,
simientes jimenzadas de trigo y harpillera.
y trenzaré en tu pelo ajaracas de flores
porque tus sienes lloren en nueva primavera
una tupida esponja de alberos ruiseñores.

Nacimíento al amor. Córdoba, 1986
Manuel Gahete
Importante: Se permite la reproducción de los textos siempre que se cite la fuente
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