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Perséfona (fragmento)
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Perséfona (fragmento)

*Texto de André Gide

*Traducción de Jorge Luis Borges

*Referencia : www.lainsignia.org/2001/febrero/cul_082.htm



En 1930, Igor Stravinsky puso música al texto de André Gide que reproducimos hoy. La traducción al castellano de Jorge Luis Borges apareció por primera vez en 1.936, en la revista Sur.

Cuadro primero

EUMOLPO (en primer plano antes de levantarse el telón)

Diosa de los mil nombres, Démeter
poderosa que cubres de mieses la
tierra, ¡oh tú! dispensadora del trigo,
celebremos aquí tus misterios ante todo
este pueblo congregado.

El telón se levanta sobre una pradera a la orilla del mar; a la derecha de un talud de césped y de flores donde se abre la gran flor del narciso; a la izquierda, el desfiladero rocoso (que lleva a los Infiernos) donde se arriesgará Perséfona.

A la ninfas has encomendado a
Perséfona, tu hija querida, que hace
la primavera sobre la tierra y se
alegra con las flores de las praderas.
Cómo te fue arrebatada, he ahí
lo que nos cuenta Homero.

Démeter advertida por Mercurio que la lleva, dice adiós a Perséfona y la recomienda a las ninfas.

EL CORO DE LAS NINFAS

Quédate con nosotros, princesa Perséfona.
Tu madre Démeter, reina del bello estío,
te ha confiado a nosotros entre los pájaros y
las flores, los besos de las aguas, las caricias
del aire; ¡mira el sol que se ríe sobre la ola!
Quédate con nosotras en la felicidad.
Es la primer mañana del mundo.

PERSÉFONA (sentada aún y como dormida)

La brisa vagabunda ha acariciado
las flores.

El coro de las Ninfas se cierra en torno de Perséfona, que se levanta lentamente.

EL CORO DE LAS NINFAS

¡Ven! Juega con nosotros, Perséfona...
La brisa ha acariciado las flores; es la
primer mañana del mundo; todo es
alegre como nuestros corazones, todo
ríe sobre la tierra y sobre la ola. ¡Ven!
Juega con nosotras, Perséfona: La brisa
ha acariciado las flores.

PERSÉFONA (hablado)

Yo te escucho de todo corazón, canto de
la primer mañana del mundo.

EL CORO DE LAS NINFAS

Embriaguez de la mañana,
rayo naciente, pétalos desbordando licor.
Cede sin más demora al consejo más
tierno y deja al porvenir dulcemente invadirte.

PERSÉFONA (hablado)

Ahora es tan furtiva la caricia
tibia del día que la más temerosa
de las almas se abandonaría al amor.

EL CORO DE LAS NINFAS

Verbena, ancolina, jacinto, azafrán,
amapola gota de sangre,
y todas las flores de la primavera...

EUMOLPO

De todas las flores de la primavera,
el narciso es la más hermosa. El que
se inclina sobre cáliz, el que respira
su olor, ve el mundo desconocido de los Infiernos.

El coro gira, bailando de modo que Perséfona no pueda alcanzar el narciso. Perséfona rompiendo el círculo de las Ninfas se ha acercado a la flor y se ha inclinado sobre el cáliz.

EL CORO DE LAS NINFAS

Desconfía, guárdate siempre de seguir,
hosca lo
que miras con demasiado
amor. No te acerques demasiado al
narciso, no, no cortes esa flor.

EUMOLPO

El que se inclina sobre el cáliz,
el que respira su olor, ve el desconocido
mundo de los Infiernos.

PERSÉFONA (inclinada sobre la flor)

Sobre los prados sembrados de
asfodelos veo errar las sombras
lentamente. Van, pasan. Pasan
quejosas y fieles. Veo errar
todo un pueblo sin esperanzas, triste,
inquieto, descolorido.

El coro ha rodeado solícito a Perséfona y se ha inclinado ansiosamente hacia ella. na inquietud desconocida se ha deslizado en la orquesta que expresaba hasta entonces una pura alegría. El coro trata, a pesar de la nueva inquietud, de recuperar su alegría y de arrastrar a Perséfona.

EL CORO DE LAS NINFAS

No cortes esa flor, Perséfona.
Desconfía, guárdate siempre de
seguir, hosca lo que miras con
demasiado amor. ¡Ven!, juega
con nosotras, Perséfona.

Un gran lamento invade la orquesta. Perséfona ha cortado la flor. Su danza expresa la inquietud y la desolación. Baja lentamente de la colina verde donde se abría la flor del narciso y se acerca a las rocas hacia la izquierda.
Las ninfas quieren retenerla, pero ella se adelanta, hosca, fija los ojos en la flor del narciso que lleva en la mano. Todo el rol de Perséfona es hablado.

EUMOLPO

Perséfona, un pueblo te espera, todo
un pueblo doliente que no conoce la
esperanza, al que ninguna primavera sonríe.
Perséfona, un pueblo te espera.
Ya tu piedad te promete a Plutón,
el rey de los Infiernos. Bajarás
hacia él para consolar las sombras.
Tu juventud hará menos sombrío su
pesar, tu primavera encantará su invierno
incesante. ¡Ven! reinarás sobre
las sombras.

PERSÉFONA

Ninfas, hermanas mías, dulces compañeras,
¿cómo podría con vosotras, reír y
cantar, despreocupada, ahora que he
visto, ahora que sé que un pueblo insatisfecho sufre y
vive en la espera?
Oh pueblo doloroso de las somhras, me
atraes. Iré hacia ti ...
Importante: Se permite la reproducción de los textos siempre que se cite la fuente
Carlos Rivera » Escrituras » Respuesta

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