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Thomas Mann desde Los Buddenbrooks a “La montaña magica”
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Thomas Mann desde Los Buddenbrooks a “La montaña magica”

*Referencia : Fragmento de una monografía de Valmore Muñoz Arteaga

*Encontrado en www.wikilearning.com

Thomas Mann (1875-1955) podría ser, sin temor a equivocarnos, la figura más alta de la literatura alemana del siglo XX. La maestría de su prosa lo confirma, ningún otro escritor alemán alcanzó la profundidad reflexiva y literaria de Mann, sólo comparable con el inglés Aldous Huxley y el francés André Gide. Construyó toda su obra partiendo de sus decisivas experiencias espirituales con Nietzsche, Schopenhauer y Wagner. Desde su primer trabajo El pequeño señor Friedemann (Der kleine Herr Friedemann) publicado en 1898, Mann apuntaba a la crítica del orden burgués a través de un romanticismo decadente de estilo muy bien cuidado y que basó en el conflicto entre la inteligencia y la vida. Y esta será la constante de sus obras futuras, la perenne lucha entre el arte y la vida.
Mann se encierra más en sí mismo a través de una novela de considerables dimensiones, los Buddenbrooks, publicada en 1901, es una relación espiritual entre el autor y sus raíces atávicas. En ella cuenta las desventuras de “tres generaciones de una rica familia de comerciantes en Lübeck… y de una a otra va intensificándose el desvío respecto a la vida sana y normal, y la espiritualización que es a la vez una debilitación” (MARTINI. 1964:519) Ratificando en ella, lo que será importante para él durante toda su obra, el hombre, el ser humano y sus caracteres por encima de todo.
La montaña mágica (Der Zauberberg) publicada en 1924 es, quizás, la novela más representativa de Mann. En ella se concentra la vida de Hans Castorp, un joven enfermo recluido en un sanatorio para tuberculosos, que se transformó en todo el universo aislado, microcosmo donde se alcanza los márgenes de contextos terminales, con la muerte enraizada en la médula de su vida. Con esta novela, Thomas Mann, comienza un análisis a profundidad de su tiempo, “dándole la forma de una larga novela, con abundante diálogo y complicado tejido de conflictos personales” (ÍDEM) Los personajes de la obra están entregados a perennes discusiones todas centradas en la enfermedad y la muerte. Mann juega magistralmente con los contrastes de espíritus de sus personajes, un juego de espectros que finaliza en una guerra sin sentido. Thomas Mann ha prestado “como abogado del Humanismo un servicio incalculable al prestigio de la literatura alemana en el extranjero, tenía una idea clara de que sólo raramente había correspondencia entre el genio y la sociedad, que soledad y sufrimiento son parte de los grandes, los cuales la mayoría de las veces viven en discrepancias con su época” (HORST. 1964:10)
Thomas Mann hace reencarnar en el artista el modelo tejido por Nietzsche; es decir, el hombre libre y el artista sólo están obligados a su propia moral, aunque también pudo ver sin dificultad, cuánta disciplina necesita el afirmar en un grado humano la libertad obtenida. “Thomas Mann fue uno de los primeros que se puso a la defensiva críticamente y defendió con pasión las adquisiciones del siglo XIX en las que Nietzsche se basa. Pese a su mentalidad liberal, era intolerante respecto a la generalización de las ideas que sólo sancionan la tragedia del hombre superior” (ÍDEM) Paralelamente, estuvo conciente del riesgo que corre el espíritu justamente en las civilizaciones altamente desarrolladas, se deja dominar por lo irracional.
Aquí entra en el juego su Doctor Fausto publicado en 1949, novela que devela al hombre alemán y su cultura. Mann emprende el reto de destruir concienzudamente al superhombre alemán construido por la Ilustración germánica, desarrollado por la filosofía romántica y transformado en mito por los escoliastas de Nietzsche y que luego se encontrarían organizando el nacional-socialismo. Es la historia del músico Adrian Leverkühn, asumido en la novela como una trinidad en donde convergen Fausto (el personaje goethiano), Nietzsche y la propia colectividad alemana. Leverkühn es el arquetipo de un pueblo fáustico en el sentido de Spengler8, a quien sus estudiosos ofrecieron la panacea de vida consistente en expandirse en torno y dominar a otros pueblos que entorpecen su espacio vital. “La tradición literaria condenó a Fausto al infierno y allí está, míticamente envuelto en llamas, desde el siglo XVI, y la historia condenó a Alemania” (SERRANO PONCELA. 1971:666) Leverkühn en modo alguno es la personificación del superhombre nazi, como se ha intentado hacer creer, el personaje de Mann es más inteligente, más distinguido y más aristocrático, pero lo que en definitiva sí despliega es la crueldad del nazismo. Como expusimos arriba, Leverkühn encarna la extraordinaria personalidad de Friedrich Nietzsche, además de ofrecer rasgos de tres grandes maestros de la música germana, Ludwig van Beethoven, Gustav Mahler y Arnold Schomberg.
Thomas Mann fue el último gran representativo europeo de la novela realista, aunque superó a la escuela por haber hecho inscribirse en ella los ingredientes característicos de la novela psicológica y, aún más, los conceptos elementales del psicoanálisis. Durante los años ulteriores de su vida intentó aproximarse otra vez a su pueblo, luego de acabada la hegemonía hitleriana y de la división sádica y vulgar al que fue sometido por las potencias vencedoras. Sin embargo, la violencia, la mediocridad y la astucia de las dirigencias políticas no permitieron que se reencontraran totalmente, ya que hicieron de Mann una pieza utilizable sólo para actividades rastreras y no precisamente literarias y culturales.
Importante: Se permite la reproducción de los textos siempre que se cite la fuente
Carlos Rivera » Escrituras » Respuesta

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