José María Alvárez
Fragmento, de “Sifnifyng Nothing”
Y sentí que me estremecía hasta el fondo de mis huesos como si algo en mí me disolviera en aquel ámbito sagrado. Y sentí la Alegría tomándome. Esa sabiduría que no es sino dicha donde el Arte, las páginas soñadas por los hombres son ya tu propia carne tú como tu respiración, como tu sangre la cueva encantada de Stevenson el resplandor de bronce de la Iliada los abismos de la Comedia Schopenhauer y Meville, Mozart, Velázquez, el oro crepuscular de Tácito, Rembrandt y Shakespeare, Montaigne, las infinitas Noches, el insomnio de Borges, la demencia de Holderlin, Virgilio, el inefable temblor de los libros. Si, ese escalofrío de los sentidos, esa inmensa, devastadora, casi insoportable alegría del Arte. El Sueño, la Fantasía, la Imaginación.
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