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Columnas de humo


¡Que vienen los nuestros!

28/05/2008

CARLOS Rivera


Lástima de país en el que el centro derecha, tan necesario como contrapunto en una democracia civilizada, anda desaparecido. Hubo un intento que se evaporó por circunstancias de todos conocidas en la peripecia de UCD, un experimento con gaseosa como acabó demostrándose ante el acoso de la derecha que pretendió reciclar el franquismo con su baile de máscaras. Fue la que acabó imponiéndose y la que gobernó tras encontrar al hombre que se sintió pretenciosamente predestinado no solo para dirigir los destinos de España sino los destinos del mundo. Muy propio de esa derecha que con sus modos de hacer política llevó su ridícula prepotencia al rincón de la historia de donde su líder carismático quería sacarla. Muy propio también que habiendo perdido unas elecciones por haber mentido, por querer justificarse de su error histórico en la guerra de Irak, el líder carismático nombrara a dedo a su sucesor: un gallego registrador de la propiedad ajena pero no del todo de la suya. A la segunda, como estaba previsto, al gallego subido en la escalera de Hamlet comenzaron sus dilectos amigos a cortarle uno a uno los escalones de subida, que no los de bajada. En esas están, dando un espectáculo impropio de política caníbal a lo Saturno , pero al revés, pobre señor Rajoy al que intentan devorar sus propios hijos, perdida la confianza de aquellos a quienes confió la guerra sucia que no fue tan bien vista como ellos pensaban, puesto que el registrador volvió a perder las elecciones y ahora, en pérfida venganza para ocultar las ansias de poder, sus correligionarios más aguerridos le disparan por aquí y por allá dardos envenenados. Qué digo dardos, fuego a discreción de la derecha más abrupta, la que no oculta la nostalgia de sus dos líderes carismáticos, el general de las hazañas de Marruecos y el de la foto de las Azores. Por dar, le han dado hasta en la más tenebrosa identidad que Rajoy le adjudicara injustamente a Zapatero : el de acusarlo de traicionar a los muertos, emblema de esta gente tan instalada en la necrofilia. La política como mal espectáculo de vodevil ya está servida y al castizo grito de ¡cuerpo a tierra que vienen los nuestros! los sms convocan en Génova a la de Troya, insultando, menospreciando con su conocido mal estilo a personas como el alcalde de Madrid, a quien más o menos consideran como aliado de Satán, mientras Rajoy divaga que divaga preguntando por el centro político, ese utópico tópico, tan tópico como el de "popular" al que la derecha recurre como canto de sirena cuando lo necesita.
Con su pan se lo coman, por mí que se dividan, pero lo que no es justo, a mi entender, es que ataquen tan desaforadamente a una persona que al menos ha tenido el valor de reconocer que el camino elegido no era el correcto, que hay que dialogar, que negociar, que hacer política con las mismas buenas maneras con las que ha sabido hacerla el que ha destapado la caja de los truenos : Ruiz Gallardón , un señor de derechas, tan de derechas como esos que enarbolan las rencorosas banderas de la confrontación, pero equilibrado y educado, que es lo menos que se puede pedir a un político.
Por mucho que nos regocijemos sus adversarios, también debemos de lamentarnos por la ausencia de una verdadera oposición de centro derecha, lugar al que pretende ir Rajoy, arrepentido, tal vez, de no haber amordazado a la jauría a su debido tiempo. Unas primarias sin aspavientos no les vendrían mal a esta derecha tan impropia. Ah, y obligarles a estudiar de paso Educación para la Ciudadanía.
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