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Columnas de humo


Justicia tardia

02/04/2008

CARLOS Rivera

No es alarma social sino la sensación de una sociedad vulnerada que percibo cuando se producen casos como el del asesinato de la niña de Huelva y la negligencia judicial que no lo ha evitado. Dejadez judicial o no, lo que produce asombro es que la Justicia española esté funcionando en el siglo XXI con medios materiales propios del siglo XIX. No existe, por ejemplo, un registro nacional de pederastas, como en cualquier país donde el Estado de Derecho funciona plenamente. ¿Es por falta de medios o por falta de voluntad política la inadecuada dotación de personal o de informatización que se percibe a nivel ciudadano?
Cuando tenemos la seguridad de estar absolutamente controlados a todos los niveles solo con el código de nuestro NIF, resulta asombroso que los seres asociales campen por sus respetos por falta de control. Oído a un portavoz policial: la justicia española funciona como hace cuarenta años. O sea, que no funciona. A nivel de la calle así se percibe con la misma perplejidad que la aplicación de las leyes o la desproporción de las sanciones. Todo el mundo se pregunta cómo un delito de pederastia consumada se castiga con solo dos años de prisión. Ese individuo que asesinó a Mari Luz Cortés había cometido, al menos, tres delitos de pederastia, seis años en total de condena y estaba libre por la negligencia de un juez, de un funcionario, del mecanismo judicial, en suma. Alguien tendrá que pagar por ese desaguisado que ha terminado en muerte de un ser desprotegido. También habrá que exigirle responsabilidades al propio Estado por no dotar a la Justicia de los medios materiales y personales que necesita una sociedad como la nuestra y de unas leyes y sanciones más rigurosas para quienes atentan contra el derecho a la libertad y a la vida de los ciudadanos. Dos años de prisión para un caso de pederastia nos resulta vergonzoso cuando esa misma pena la aplican los jueces a otros delitos como el robo menor o la construcción de una vivienda ilegal, por poner unos ejemplos.
No hace mucho vi en un documental de televisión cómo se tratan los casos de violación y pederastia en un país no ejemplar en la aplicación general de las leyes como los Estados Unidos. En los casos de reincidencia, como el del sujeto que asesinó a Mari Luz, el Estado les aplica la castración química (con la que estoy en desacuerdo) y en el caso de que no quieran someterse a ella voluntariamente el Estado controla todos sus movimientos y sus actos. Aquí no solo no se controlan sino que no existía ni orden de busca y captura para quien había sido juzgado y condenado en tres ocasiones, como el señor Del Valle . Andaba suelto como el violador de Barcelona que sí había cumplido su condena pero del que se tenía la seguridad de que volvería a cometer nuevas violaciones, como así sucedió. Fallo de la Justicia y del Estado de derecho o de las leyes que nos hemos dado en un país donde solo con el NIF y el cruce de datos te controlan hasta la respiración. Hay listas negras para quienes, por diversas circunstancias, no pueden hacer frente al pago de sus deudas pero no para quienes cometen delitos tan aborrecibles como la violación, la pederastia o la violencia de género.
Se tiene así la sensación de que vivimos en una sociedad vulnerable cuando se trata del derecho a la vida y a la libertad de las personas. A esa sensación de indefensión debe responder el Estado poniendo en manos de la Justicia todos los medios adecuados para evitar que se cumpla el proverbio: "justicia tardía, justicia baldía".
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