Cristina Peri Rossi
Nació en Montevideo, Uruguay, el 12 de noviembre de l941. Desde el principio, usó el segundo apellido en homenaje a su madre, que la instruyó desde pequeña en el amor a la literatura, a la música y a la ciencia. Estudió biología, pero se licenció en Literatura Comparada. Siendo muy joven obtuvo la cátedra que ejerció hasta que tuvo que abandonar el país, por motivos políticos. Publicó su primer libro en l963, y obtuvo los premios más importantes de Uruguay, pero su obra fue prohibida, así como la mención de su nombre en los medios de comunicación durante la dictadura militar que gobernó el país de l973 a l985. Se trasladó a Barcelona, España, en l972; comenzó su actividad contra la dictadura uruguaya, escribió en las páginas de la mítica revista Triunfo, pero nuevamente perseguida, ahora por la dictadura franquista, tuvo que exiliarse en París en l974. Regresó definitivamente a Barcelona a fines de ese año, obtuvo la nacionalidad española y desde entonces vive en España.
Ha sido profesora de literatura, traductora y periodista, y es conferenciante habitual de universidades españolas y extranjeras. Sus numerosos artículos han aparecido en diversos diarios y revistas: El País, Diario 16, La Vanguardia, El Periódico de Barcelona, El Mundo y Grandes firmas de Agencia Efe.Ha luchado contra las dictaduras, a favor del feminismo y de los derechos de los homosexuales. Su obra abarca todos los géneros: poesía, relato, novela, ensayo, artículos y es considerada como una de las escritoras más importantes de habla castellana, traducida a más de quince lenguas. Se reconoce como una escritora de mentalidad renacentista, abierta a todas las disciplinas y con intereses muy variados.
Sus ciudades favoritas: Montevideo, Barcelona, Berlín, San Francisco y New York. Su paisaje favorito: el mar. Su música preferida: las canciones y las cantantes italianas.
Ama los animales, detesta la lidia de toros, le gusta el fútbol, la ópera, los días grises, Baudelaire, Eric Satie, el cine europeo, las ciudades portuarias, los juegos y la biología, vestirse de blanco y ha dejado de fumar, por motivos de salud, no de placer.
La invención del lenguaje
Ebrias de lenguaje como antiguas bacantes borrachas de palabras que endulzan o hieren
pronunciamos las palabras amadas -carne, voluptuosidad, éxtasis- en lenguas diversas –joie, gioia, happiness y evocamos el goce y la dulzura de las antiguas madres cuando balbucearon por primera vez los nombres más queridos
Las madres que bautizaron los ríos los árboles las plantas las estrellas y los vientos
que dijeron ultramar y lontananza
Las madres que inventaron nombres para sus hijas y sus hijos
para los animales que domesticaron
y para las enfermedades de los niños
que llamaron cuchara a la cuchara y agua al líquido de la lluvia
dolor a la punzada de la ausencia
y melancolía a la soledad
Las madres que nombraron fuego a las llamas y tormenta a la tempestad
Ellas abrieron sus carnes para parir sonidos que encadenados formaron palabras la palabra cadena y la palabra niebla
la palabra amor y la palabra olvido
Saben desde el comienzo que el lenguaje es grito de la voz que se hace pensamiento pero nace, siempre, de la emoción y del sentimiento.
*De Habitación de hotel (Plaza&Janés, 2007
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