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Columnas de humo


Santo oficio

06/02/2008

CARLOS Rivera

El tema de los obispos españoles y sus intromisiones constantes en la vida, en la sociedad y en la política suele ponerme de muy mal humor y aunque intento ser tolerante e incluso pasota ante quienes no merecen que les dedique mi atención, no puedo evitarlo, me están dando patadas en la conciencia. La nota de diez puntos que han sacado sus eminencias orientando, con toda claridad, el voto hacia una determinada opción política es de una parcialidad que me obliga a ser antiepiscopal. Y no digo anticlerical porque supongo que una gran parte del clero de a pie no tiene culpa alguna de la beligerancia descarada de sus superiores. Dicen sus eminencias, entre otras perplejidades, que una sociedad libre y justa (¿qué sabrán algunos de ustedes de libertad e incluso de justicia?) no puede tener como interlocutor (ni siquiera con el objetivo superior de conseguir la paz) a una organización terrorista. Permitan, monseñores, que les puntualice. Punto uno: en la anterior tregua de ETA, cuando gobernaba Aznar , el episcopado español medió en las conversaciones entre la banda terrorista y el Gobierno español. Ustedes, eminencias, callaron y otorgaron. Como callaron y otorgaron durante ocho años cuando ese gobierno, cuyo voto ustedes privilegian, no tuvo el menor deseo de abolir, en buena lógica política, las ya entonces vigentes leyes del divorcio y del aborto contra las que ahora tanto claman. Punto dos: durante el secuestro de Aldo Moro en 1978 una misiva con el escudo pontificio de Pablo VI intercedió entre las Brigadas Rojas y el Gobierno italiano para la liberación, luego frustrada, del líder democristiano. Punto tres: la Iglesia Católica de Irlanda participó durante años en las conversaciones y contactos entre el IRA y los gobiernos de Londres y Dublín, como está participando la Iglesia de Colombia en las conversaciones con la guerrilla de ese país. El padre redentorista monseñor Reid tuvo un papel determinante en los llamados acuerdos de paz del Viernes Santos. Item más: la Iglesia católica vasca ha intervenido constantemente en la mediación y diálogo con la banda ETA. Todos los gobiernos de la democracia española han hablado con los terroristas. ¿Por qué negar, monseñores, al gobierno de Zapatero ese mismo derecho moral y político con el mismo objetivo superior de conseguir la paz que el gobierno de Aznar? Son ustedes, cuando menos, parciales y manipuladores al decir textualmente que hay que evitar los riesgos de manipulación de la verdad y de la opinión pública a favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideológicas. ¿Por qué entonces no intervienen ustedes en las maldades de su emisora emblema, para corregir las obsesiones perversas, tergiversadoras de la verdad y envenenadoras de la opinión de su locutor emblema? (cuyo nombre, por motivos de higiene pública, prefiero no citar). ¡Cuidado, eminencias, con los juicios inquisitoriales sobre las realidades contingentes, no vayan ustedes a ponerse colorados si nos da por recordarles que hace siglos que se abolió la Inquisición!
El reino de Cristo que la jerarquía episcopal española dice defender no puede ni debe de ser identificado con ninguna opción política. Al orientar el voto de los creyentes, eminencias, ustedes se convierten en sectarios políticos, aunque a la postre, gobierne quien gobierne, sus ortopédicas e intolerantes doctrinas sobre las cosas de este mundo, como las leyes de igualdad, del divorcio y del aborto, entre otras leyes cívicas, resulten defraudadas.
Importante: Se permite la reproducción de los textos siempre que se cite la fuente
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