Consuelo religioso. Un poema de John Updike.
Unitalla. La forma o el color del dios o cielo alto importa menos que el hecho de que existe, en algún sitio y de algún modo, atento al rezo apresurado, o haciendo suyo el óbolo dejado por la viuda en el santuario. Un niño —solo con sus terribles realidades— pide a gritos un límite, un muro cálido en cuyas piedras halle una respuesta, aunque vaga. Extraña, tanta extravagancia —¿quién necesita esas deidades de dieciocho brazos, esos santos mohosos cuyos huesos y heridas nos ofenden, esos pebetes perfumados, esas huríes, budas dorados, libros dictados en detalle por Moroni? Nosotros; necesitamos más mundos. Éste fracasará.
* Versión de Julio Trujillo
| Importante:
Se permite la reproducción de los textos siempre que se
cite la fuente |
|