|
|
|
Inicio
»
El mundo literario
|
Versión Imprimible
|
|
» Dino Buzzati |
Dino Buzzati
*De Wikipedia, la enciclopedia libre
Dino Buzzati (Belluno, 16 de octubre, 1906 - Milán, 28 de enero, 1972) fue un novelista y escritor de relatos italiano, así como periodista del Corriere della sera. La obra literaria de Dino Buzzati remite -como anticipamos- por una parte a la influencia de Kafka por el escarnio y la expresión de la impotencia humana enfrentada al laberinto de un mundo incomprensible. Pero también remite al Surrealismo, como acaece en sus cuentos en donde la connotación onírica está siempre muy presente. Aunque tal vez el más convincente de los intentos de establecer relaciones haya que buscarlo en su parentesco con las corrientes existencialistas de los años 1940-1950. O en la proximidad al espíritu de "La náusea" (1938) de Jean-Paul Sartre; o en la de Albert Camus con "El extranjero" (1942). Por otro lado debemos volver a remarcar que "El desierto de los tártaros" ha gestado la total notoriedad del autor, que conoció con esta novela el éxito mundial; obra no desprovista en sus descripciones de una cierta relación con un "presente perpetuo e interminable", que vinculan este tópico con otros dos grandes clásicos: Georges Perec y "Las cosas" y Thomas Mann, con su "Montaña mágica".Con cierta rareza o extravagancia, Buzzati no aceptó jamás ser considerado un escritor. Se definía, más bien, como un simple periodista que escribía de tanto en tanto ficciones o "nouvelles", a las cuales no atribuía gran valor. El juicio de la posteridad y el de sus contemporáneos, ha contradicho muy profundamente este punto de vista o manera de pensar.
Fragmento de “Los siete mensajeros”
No existe, sospecho, frontera, al menos en el sentido en que nosotros estamos acostumbrados a pensar. No hay murallas que separen ni valles que dividan ni montañas que cierren el paso. Probablemente cruzaré el límite sin advertirlo siquiera e, ignorante de ello, continuaré avanzando. Por esta razón pretendo que, cuando me hayan alcanzado de nuevo, Escipión y los otros mensajeros que le siguen no partan ya hacia la capital, sino que marchen por delante, precediéndome, para que yo pueda saber con antelación aquello que me aguarda. Desde hace un tiempo, se despierta en mí por las noches una agitación insólita, y no es ya la nostalgia por las alegrías abandonadas, como ocurría en los primeros tiempos del viaje; es más bien la impaciencia por conocer las tierras ignotas hada las que me dirijo. Día a día, a medida que avanzo hacia la incierta meta, voy notando -y hasta ahora a nadie se lo he confesado- cómo en el cielo resplandece una luz insólita como nunca se me ha aparecido ni siquiera en sueños, y cómo las plantas, los montes, los ríos que atravesamos, parecen hechos de una esencia diferente de aquella de nuestra tierra, y el aire trae presagios que no sé expresar. Mañana por la mañana una esperanza nueva me arrastrará todavía más adelante, hacia esas montañas inexploradas que las sombras de la noche están ocultando. Una vez más levantaré el campamento mientras por la parte opuesta Domingo desaparece en el horizonte llevando a la ciudad remotísima mi inútil mensaje.
| Importante:
Se permite la reproducción de los textos siempre que se
cite la fuente |
|
Carlos Rivera
»
El mundo literario
» Respuesta |
Envía este
artículo a un amigo CLICK
AQUÍ |
|
|
|
|
|
|