De la cordura, de Leopoldo Marechal
Con pie de pluma recorrí tu esfera, Mundo gracioso del esparcimiento; Y no fue raro que jugara el viento Con la mentira de mi primavera. Dormido el corazón, extraño fuera Que hubiese dado lumbre y aposento Al suplicante Amor, cuyo lamento Llama de noche al corazón y espera. Si, fría el alma y agobiado el lomo, Llegué a tu soledad reveladora Con pie de pluma y corazón de plomo, ¡Deja que un arte más feliz asuma, Gracioso mundo, y que te busque ahora Con pie de plomo y corazón de pluma!
| Importante:
Se permite la reproducción de los textos siempre que se
cite la fuente |
|