.       Esta pagina se actualiza de nuevo el 10 de enero de 2009
El sol del membrillo
 Novedades
- La chinita, de Alba María Barreiro
- Histeria de España
- Cuentos de Gianni Rodari
- Primer capítulo de “El viaje del elefante”, de José Saramago
- George W. Bush ante el pavo de plástico, de M.Vicent
- Instantáneas poéticas
- Los maestros antiguos (fragmentos), de Thomas Bernard
- De políticos y tontos
- “En común”, de Edgar Bayley
- Una difícil esperanza
- Algunos poemas de Edgard Bayley
- Años de libertad. Edgard Bayley
- "Pijoaparte"
- Perséfona (fragmento)
- Un texto sobre André Gide
- Fragmentos del “Diario” de André Gide
- Fragmento de “Los alimentos terrestres” de André Gide
- André Gide : la profundidad de la piel
- Contra el olvido
- Poesía para el país


Inicio » Claroscuros (2007)

  Versión Imprimible

» El sol del membrillo
CLAROSCUROS


El sol del membrillo

26/09/2007

CARLOS Rivera


El sol del membrillo que yo tengo interiorizado no es el del título de aquella película de Víctor Erice sobre la historia de un cuadro de Antonio López . El sol del membrillo de mi memoria es una lírica intimidad. Había un membrillero plantado en aquel huerto de mi infancia del que suelo escribir. Un árbol de los septiembres que en mí dejaron su huella luminosa. Es la sustancia de aquella luz la que yo llevo interiorizada y de ella, a todo lo largo de la vida, no solo me han brotado versos, prosas profanas e irradiaciones mágicas sino que a estas alturas de mi existencia, en las noches en las que no logro conciliar el sueño, rememoro esa luz y me relaja tanto recordarla que me quedo dormido como un bebé. Esta historia del sol del membrillo, que no es ciertamente una historia, perdura en mí como la memoria transparente de un cuadro de Cezanne . A la gente que no es de por aquí hay que explicarles, como hacía hace unos días un contertulio a la periodista Angels Barceló , por qué llamamos los andaluces a este mes de septiembre que no acaba de introducirnos en el otoño "el verano del membrillo". Verano que ya no es verano y otoño que aún no es otoño, como sucede en la otra España de más arriba. Cuando el sol del membrillo nos acaricia cada año comenzamos a vivir esa esquizofrenia meteorológica que es capaz de prolongarse hasta el mismísimo tiempo de las castañas asadas y el Día de Todos los Santos. Aunque todo es cuestión de matices. Si prestamos la debida atención comprobaremos que este sol del membrillo nada tiene que ver con el sol canicular, ni en el color ni en la intensidad. Es como un cuadro al que le faltan profundidad y esencia y que se mira desde otra perspectiva. Los días, que parecen más lentos, nos van reconciliando con esa leve espera del otoño que se aproxima con su realidad cambiante. El cuerpo lo agradece sumergiéndose en las frescas mañanas de la ciudad en la que todo ha recobrado vida, se ha evadido del paréntesis estival y se prepara para mudar de lugar de confusión. Hay que poner en orden el lenguaje de la realidad, que no es el mismo del verano pues como se dice en la película de Erice sobre el cuadro de López : "Nadie parece advertir que los membrillos se están pudriendo bajo una luz sombría que todo lo convierte en metal y ceniza. No es la luz de la noche. Ni la del crepúsculo. Ni la de la aurora". Es la luz del sol del membrillo, del fin del verano. Hoy recuerdo que de aquel membrillero del huerto de mi infancia, cuando comenzaba un nuevo curso escolar, nacía la belleza imperceptible del final de unas cosas y el principio de otras. Sentías la nostalgia de una diáspora íntima, la de los recuerdos del pasado verano en la imposible Marienbad de la tierra de los sueños que no volverían a repetirse. Comenzaba el otoño y uno podía sentirse como se sentían los druidas, encerrado en el círculo de nueve piedras blancas del cromlech de las obligaciones. "Nadie parece advertir que los membrillos se están pudriendo bajo la luz" y que los días transcurren más despacio aunque sean más cortos, como queriendo retrasar el cambio de estación. Como el cuadro de Antonio López, que empieza siendo un óleo y acaba siendo una metáfora de los proyectos que hay que recomenzar de nuevo, el sol del membrillo se convierte en el protagonista melancólico de nuestra propia vida cada año, por estas fechas.
Bajo las intermitencias del sol del membrillo esta mañana ha caído la lluvia. Supongo que su relativo trámite es un anticipo del otoño, esa estación que para nosotros, los poetas, no es solo una estación, sino un estado de ánimo.
Importante: Se permite la reproducción de los textos siempre que se cite la fuente
Carlos Rivera » Claroscuros (2007) » Respuesta

Envía este artículo a un amigo CLICK AQUÍ

 
Córdoba
Ciudad europea de la cultura 2016
"El saber SI ocupa lugar"
Copyright 2004 ElPelaO.com


Estadisticas web // -->
Estadisticas de visitas
 

Respuesta2.0.1