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CLAROSCUROS
Mañanicas de San Juan
27/06/2007
CARLOS Rivera
Como a partir de ahora nos queda por pasar una temporada en el infierno, esta mañana he decidido entrenarme leyendo al Dante. Y no es que sea mi poeta preferido como J.R.J. , místico de las rosas, ni mi poeta de cabecera, Rilke . El Dante son las llamas de la poesía ardiendo en el corazón. El Dante es parte mía de una infancia de alondras sobre los surcos de noviembre, cuando la sembrada o sementera, allá en La Coronada, mi pequeña nostalgia. El Dante es comprobar cómo el cuco, la alarma de la primavera, ha huido de los bosques de mis sueños. Mal tiempo para las aves. Hasta nuestras carroñeras más odiadas, los buitres, han tenido que emigrar a Alemania como los hombres y mujeres de nuestros pueblos del sur en los años sesenta del pasado siglo. Esta mañana, que ya es verano, leyendo al Dante, tengo un recuerdo para las mieses de junio, a punto de madurez, esperando la hoz del campesino. Toda iconografía de la memoria es la morada de los sueños fríos cuando esperas pudrirte de calor de ahora en adelante, hasta el benévolo juicio de octubre. Hoy es la mañanica de San Juan en la que en otros tiempos solían encadenarse los corazones a la deriva y la buena gente del Medioevo se acercaba con ojos luminosos a las orillas de la mar, para ver pasar al Conde Olinos . He leído que, por estas fechas, en los tiempos del Dante, llegaba el fuego del verano como un clamor de pájaros y como un aquelarre de brujas enamoradas que para celebrarlo comían alas de mariposas. Al amor del fuego del verano, en la Corte de los Scaligeros de Verona, el Dante comenzó a escribir la Divina Comedia para Beatriz , la amante transterrada. Son esas cosas raras del pasado las que ahora me ponen de buen humor. Porque está claro que cuando el Dante bajó a los infiernos para rescatar el alma de su amada fue cuando los calores del verano y así salió de redonda la metáfora. Es agradable comprobar, hasta un Papa lo ha dicho, que el infierno no existe, que es solo un estado del alma, que es un secreto que se ha murmurado durante siglos y siglos sin ningún certificado de seguridad. O, más bien, ese espejismo del calor que nos agota la paciencia, ese calor que según mandan los cánones debe tomarse en serio desde esta mañanica de San Juan, 24 de junio. Muy pronto comenzará la antidivina tragedia del estío con sus pateras hacinadas del lumpeproletariado de los continentes a la deriva, como la pobre Africa; con sus tristes coronas de flores en las curvas de las carreteras en memoria de aquellos que volaban hacia los paraísos del estío a todo octano y que se quedaron de vacaciones eternas sin retorno. Muy pronto los divinos cuerpos de las hermosas circasianas, que diría Constantino Cavafis , se tostarán al sol que más calienta en las playas del Mediterráneo y del Atlántico. Las de Polonia, leo en internet, van a estar llenas de policías uniformados a la caza y captura del topless , pues es sabido que los gemelos cabezones que gobiernan Polonia han prohibido todo exhibicionismo de los cuerpos jóvenes a causa de su catolicismo integrista, de su pecaminoso sentido de la vida. Si fuera por Rouco y sus gemelos, aquí ocurriría igual. Demos gracias al relativismo moral que nos invade. Comencemos la educación para la ciudadanía, próxima estación, en esta mañanica de San Juan, leyendo al Dante o lamentando la emigración de los buitres por falta de carroña con que alimentarse. Digo yo que podrían aprovechar la carroña política de las lenguas viperinas. Sólo que ahora se irán de vacaciones y, además, ni creo que los buitres pudieran digerirla. Correrían peligro de morir envenenados.
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