|
|
|
Inicio
»
Poe+
|
Versión Imprimible
|
|
» Cuatro fragmentos de cuatro poetas |
Cuatro fragmentos de cuatro poetas
La avalancha, de Edgard Bayley
que corran allá abajo las aguas turbulentas quiero arraigar aquí en esta tierra y tañer mi campana buscando el celeste el bermellón la escalera de mano que lleva hasta el altillo la lluvia próxima la habitación vacía y el arroyo de donde llega el rumor de la avalancha
que corra allá abajo la claridad de las plantas y se agite la cortina en la última pared y sobre los techos aniden el colibrí y el tordo
éste es el mundo a esta hora en que cae la noche y crece la avalancha y el fragor de la luna cuando lámparas y azaleas se encuentran y se huyen se cierran las ventanas y llaman a los niños dispersos por el parque ésta es la hora para el...
======
Claridad constante, de André Du Bouchet
Esta profundidad, esta superficie, de la que un campo es el ala. El día, mariposa helada. Fui tras el día, lo anduve, como se andan las tierras.
Materia fría
dispersa
mañana fría dispersa
todo se rehizo desgarrado lo que es hoy
de otro registro
bajo estas frías colgaduras
sobre la chatura de las tierras
Al comienzo del pecho frío y blanco donde mi frase se sitúa, por encima del muro, en la salvaje claridad.
A la vez el viento y el cuerpo de la piedra, punta por donde la tierra se dibuja, o bien desaparece. En el inmenso fuego blanco que me sirve de habitación el aire falta, el aire permanece...
======
El padre, la madre, el hijo, la hija, de Jean Arp
El padre se ha colgado en lugar del péndulo. La madre es muda. La hija es muda. El hijo es mudo. Los tres siguen el tic tac del padre.
La madre es de aire. El padre vuela a través de la madre. El hijo es uno de los cuervos de la plaza San Marcos en Venecia. La hija es una paloma mensajera.
La hija es dulce. El padre se come a la hija. La madre corta al padre en dos se come una mitad y ofrece la otra al hijo.
El hijo es una coma. La hija no tiene pies ni cabeza. La madre es un huevo espoleado. De la boca del padre cuelgan colas de palabras.
El hijo es una pala rota. El padre no tiene...
=======
Oh, Guernica de mí, de Dolors Alberola
Me miro en el espejo de la muerte y soy de agua. A mi través, la memoria de las cosas. Me miro en el espejo. Nada queda de mí, todo te lo he entregado. Mis pies, dos barrizales donde desando todo. De pronto retrocedo, me sitúo en Baelo: era tiempo de amor, de cuerpos...
| Importante:
Se permite la reproducción de los textos siempre que se
cite la fuente |
|
Carlos Rivera
»
Poe+
» Respuesta |
Envía este
artículo a un amigo CLICK
AQUÍ |
|
|
|
|
|
|