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Algunos poemas de Martínez Sarrión
AHORA ES EL MOMENTO
en aquellos inicios de la vida discente el amor: serpentinas próceres de lat ón en las altas columnas por cierto trasnochábamos tila a veces para el borracho de la tuna rondábamos amores poco claros de putas sí de putas buena idea patios mojados por el rocío palmeras azuladas del alba bandurrias o laúdes? que más daba despierta niña despierta se distinguía el dorado de los ojos desde las verjas amazonas en camisón florido ante la música y el aroma la melodía salvaje la salvaje primavera del sur por las acequias perros aulladores almendros y naranjos florecidos diez noches sin dormir seguía la fiesta la ronda inacabable de las copas la voz ronca el desmayo al desnudarse ahora las lentas tardes las gastadas palabras los gastados abrazos unas frases cogidas al vuelo sin nadie ya sin nada mantas raídas gestos esquivos ya ves subieron el descuento y el banco no aceptó traición de la memoria barcos de papel escorados en el limo
perdidos
*"Una tromba mortal para los balleneros" 1970 - 1973
ARQUEO NAVIDEÑO 1998
El Preso: Van a matarme... ¿Qué dirá mañana esa prensa canalla? Max: Lo que le manden. Valle-Inclán
¿Cuánto, antes y luego de las dulces fiestas -que no es intención de uno alterar digestiones ni pulsos que belén o árbol adornan-, vale un niñín inglés o americano?
Mucho, en divisas fuertes. Mucho, de clase media para arriba. Mucho, si cuentas lo que su familia y otras instancias, públicas o no, invirtieron en él desde el primer vagido.
Ya le gustara, ya, a ese niño iraquí mutilado o entero, pero aún vivo (nunca libre, pues sufre a un tirano bestial), que le fuera asignada, no digo aquella suma: sólo la millonésima fracción del coste de un misil «inteligente» que borró de su lado y para siempre al tibio compañero de pupitre o estera cuyo hueco aullará contra nosotros hasta el fin de los tiempos exigiendo venganza.
*"Cordura" 1999
ARRIBADA
¿Quién habla de una fácil travesía? Las noches se poblaban de sirenas, de cuartos donde ardía la revuelta, de exilios que a tu cuerpo devastaron. Mi amor fuerte, mi amor loco y profético con vestidos que el puro azar cosía y que eran desflecados por la bruma entre las carcajadas reprimidas de una Europa siniestra y satisfecha. Son muchos los agravios, risueña. Pero algo desatado y veloz, a mí te trajo a flote, indemne, victoriosa, con el floral tesoro de tu ternura oceánica, de tus ojos de miel. Y en la tranquila tarde de este día de mayo cruzas serenamente por tu sueño y yo velo, mientras pasan los lentos veleros de la música, tu tos de fumadora y tu jersey grandón.
*"El centro inaccesible" 1975 - 1980
CRECIENTE ILUSIÓN INÚTIL
Girar las llaves una y otra vez con obsesión de orate a fin, gesto imposible sobre torpe, de conjurar la fuerza y majestad de un sordo y ciego Azar que va rigiendo cuanto en el universo alienta y condiciona, ¿será instalarse en la cúspide misma de la árida ignorancia, o ir clausurando, si se quiere así, esos remansos, no de felicidad, de sosiego tal vez, el «chispazo entre dos oscuridades», metáfora suprema que condensa la existencia y afanes de la especie?
*"Cordura" 1999
CRÓNICA FABULOSA DE FERNANDO PESSOA
murió el oficinista tenía una hinchazón horrible paperas de diagnóstico turbio un diván gayo papeles esparcidos por todos los alvéolos de su historia un jijo de cartón grifos corriendo que erizaban el vello de los brazos murió fumando erraba ciertas noches por claveles de tinta por finos mecanismos guarnecidos de piel por sellos antigripe acompañados de un certificado inusitadas pirámides de polvo hallaron un orinal debajo de su mesa postales pornográficas de indescriptible alcance un libro muy oscuro sobre el maestro eckhart una alcancía llena de coñac según los más veraces testimonios solía mirar al alba los enormes delfines las joyas y los cuernos que trajeron de goa una rodela del gran navegante botes de humo mazmorras para herejes los despuntes del día le cogían en éxtasis se llevaban su abrigo de mezclilla a su aterrador paraguas su personalidad que vaya usted a saber y otra vez -sol muy tibio gaviotas- lo devolvían a su inútil despacho mientras doblaban quejumbrosamente las verdes anclas del almirantazgo.
*"Pautas para conjurados"
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Carlos Rivera
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