|
|
|
Inicio
»
Poe+
|
Versión Imprimible
|
|
» Algunos poemas de Louís Aragon |
Algunos poemas de Louís Aragon
CÁNTICO A ELSA (Obertura)
Te toco y veo tu cuerpo y tú respiras, ya no es el tiempo de vivir separados. Eres tú; vas y vienes y yo sigo tu imperio para lo mejor y para lo peor. Y jamás fuiste tan lejana a mi gusto. Juntos encontramos en el país de las maravillas el serio placer color de absoluto. Pero cuando vuelvo a vosotros al despertarme si suspiro a tu oído como palabras de adiós tú no las oyes. Ella duerme. Profundamente la escucho callar. Ésta es ella presente en mis brazos, y, sin embargo, más ausente de estar en ellos y más solitaria de estar cerca de su misterio, como un jugador que lee en los dados el punto que le hace perder.
El día que parecerá arrancarla a la ausencia me la descubre más conmovedora y más bella que él. De la sombra guarda ella el perfume y la esencia. Es como un sueño de los sentidos. El día que la devuelve es todavía una noche.
Zarzales cotidianos en que nos desgarramos. La vida habrá pasado como un viento enfadoso. Jamás saciado de esos ojos que me dan hambre. Mi cielo, mi desesperación de mujer, trece años habré espiado tu silencio cantando.
Como las madréporas inscriben el mar, embriagando mi corazón trece años, trece inviernos, trece veranos; habré temblado trece años sobre un suelo de quimeras, trece años de un miedo dulce amargo, y conjurado peligros aumentados trece años.
¡Oh niña mía!, el tiempo no está a nuestra medida que mil y una noche son poco para los amantes. Trece años son como un día y es fuego de pajas. El que quema a nuestros pies malla por malla el mágico tapiz de nuestra soledad.
*Versión de: María Dolores Sartorio
CARLITOS MÍSTICO
El ascensor descendía siempre hasta perder aliento y la escalera subía siempre Esta dama no entiende lo que se habla es postiza Yo que ya soñaba con hablarle de amor Oh el dependiente tan cómico con su bigote y sus cejas artificiales Dio un grito cuando yo tiré de ellos Qué raro Qué veo Esa noble extranjera Señor yo no soy una mujer liviana Uh la fea Por suerte nosotros tenemos valijas de piel de cerdo a toda prueba Ésta Veinte dólares Y contiene mil Siempre el mismo sistema Ni medida ni lógica mal tema Feu de joie
*Versión de Aldo Pellgrini
CE
Todo empezará en el CE, el puente que yo crucé.
Habla un romance perdido del buen caballero herido; de una rosa en la calzada y una túnica soltada; de un castillo misterioso y albos cisnes en el foso, y una pradera en que danza la novia sin esperanza.
Como una noche de hielo, el lay de glorias en duelo.
Se van con mis pensamientos por el Loire los armamentos; y los convoyes volcados y llantos mal enjugados.
¡Oh Francia, mi bien-amada! iOh mi dulce abandonada! qué sola yo te dejé cruzando el puente de CE.
*Versión de: Carlos López Narváez
LICANTROPÍA CONTEMPORÁNEA
El grado más alto de la tristeza tanto puede ser un general ciego mendigando a través de las islas Como hacia las 3 de la mañana la avenida de la Ópera No hay límites para la melancolía humana Se cuenta siempre con una piedra para colocar sobre la pirámide de las lágrimas Estáis seguros de padecer tanto como una mujer estrangulada en el momento en que ella sabe que todo ha terminado y desea acabar Estáis seguros de que no valdría más ser ser estrangulado si uno piensa en los cuchillos de las horas que se acercan Desde hace tiempo vivo mi último minuto La arena que mastico es la de una agonía invisible y perpetua Las llamas que hago recortar de tiempo en tiempo por el peluquero son las únicas en delatar el negro infierno interior que me habita Como cuerpos privados de sepultura los hombres se pasean por el jardín de mi mirada Soñadores inexplicables o soy el único a quien golpea una mano desecada en este desierto poblado entre estas flores áridas
Amo y soy amado Nada nos separa Por qué entonces estar triste en el corazón espléndido del amor El mundo sacude su estúpida cabeza Sabelotodo Amo aunque la vida sea mortalmente intolerable Amo aunque luego me vea obligado a aullar se extiende por el horizonte donde graznan inútilmente los cuervos Sin embargo en cada árbol hay un ahorcado que se balancea en cada hoja una mancha de sangre
Qué puede haber peor que el cielo al amanecer o el betún de la tarde Qué es eso que me impide morder a los paseantes en los bulevares La amargura que siento crecer en mí puede ser el primer torrente de un diluvio a cuyo lado el otro parece un vulgar desborde de cloacas Recuerdo que en mil quinientos cuarenta y uno cerca de Pavía cuando me apresaron en la campiña por donde deambulaba víctima de los primeros efectos del mal los campesinos no quisieron creerme cuando les dije la verdad Rehusaron tomarme por lobo furioso a causa de mi piel humana y Santos Tomases eternos de la ciencia experimental cuando les confesé que mi piel lupina estaba oculta entre pellejo y carne con sus puñales me hicieron tajos en los miembros y el cuerpo para verificar mis melancólicas afirmaciones no me tocaron la cara espantados por la atroz poesía de mis rasgos
Qué es eso que me impulsa a aullar en las tumbas qué es eso que me obliga a escarbar irresistiblemente en el polvo donde duermen los enamorados en descomposición Qué vas tú a exhumar como si la luz viviente no tuviera bastante con las heridas de los vivos Dadme el lenguaje tenebroso de los ajusticiados en la silla eléctrica el vocabulario último de los guillotinados La existencia es un ojo reventado Que se me entienda bien un ojo que hacen reventar a cada instante O lo haré examinar con engaños por un médico alienista o bien lo mataré fríamente amor mío durante su sueño mientras yace pálido y desnudo mientras los lobos surgen en torno de los cementerios donde duermen los bellos días que pasamos juntos amor mío.
*De Persécuté Persécuteur
*Versión de Aldo Pellegrini
*Obtenidos de la página amediavoz.com/aragon.htm
| Importante:
Se permite la reproducción de los textos siempre que se
cite la fuente |
|
Carlos Rivera
»
Poe+
» Respuesta |
Envía este
artículo a un amigo CLICK
AQUÍ |
|
|
|
|
|
|