FUMARADAS
Una España maleducada
20/12/2006
CARLOS Rivera
Me ha llamado la atención una reciente encuesta acerca de la existencia de las dos Españas: la mitad de los encuestados niega que existan dos Españas; la otra mitad afirma lo contrario. ¿Cómo es que piensa ese cincuenta por ciento de ingenuos que no existen dos Españas? Los negacionistas deben sufrir de desmemoria histórica, no recuerdan que aquí padeciéramos ninguna dictadura durante cuarenta años. Viene a cuento este asunto cuando se está debatiendo en las Cortes españolas la ley de la Memoria Histórica. Unos apuestan, como el PP, por el olvido absoluto, como si el tema les oliera a cuerno quemado. Otros, PSOE, intentan alumbrar una ley que diluye, en cierta manera, las responsabilidades del franquismo, porque no se plantean en el texto la anulación de los juicios políticos de aquella dictadura, que es lo que piden el sentido común, Izquierda Unida y Esquerra Republicana de Cataluña, con quienes me alineo, si bien puedo pensar en la inoportunidad de una ley de la Memoria Histórica a estas alturas de la película. Este Gobierno la prometió y debería cumplirla con todas las consecuencias, se diga lo que se diga. Es su responsabilidad y punto. Ni va a reabrir viejas heridas, como proclama la derecha, ni va a resucitar el fantasma de las dos Españas, puesto que está vivo y bien vivo como cualquiera podría constatar. Ya nos gustaría que tal cosa no fuera cierta, que sólo existiera una España unida, aunque ideológicamente diferente, en su reto de afrontar el futuro. Pero sobre todo nos gustaría que existiera una España educada como aquella que añoraba Miguel Maura desde su exilio de París. Como aquella que echaba de menos Salvador de Madariaga . Cierto es que la educación, en los tiempos que corren, se está convirtiendo en soñada utopía. La falta de respeto entre los que deberían dar ejemplo está a la vista en la sociedad y en la política. No hay día que no nos envuelva el exabrupto, que no nos alcance la noticia de la agresión a un profesor, a un médico y eso que llaman con esas palabrejas anglosajonas que no quiero escribir y que significan acoso escolar, acoso laboral y todo ese repertorio de malas convivencias, incluyendo la política. Aquí precisamente, en la política, es cosa preocupante. Oposición que parece ofuscación, insultos y acusaciones con una vesanía desmedida, pataletas de parvulario en las bancadas de sus señorías los congresistas electos por el pueblo. Nunca he visto increpar a un presidente de Gobierno de una manera más ladina y más zafia. "Mal bicho" ha dicho de Zapatero un sujeto considerado por muchos paradigma de las ondas. De esa laya son los improperios que circulan por los blogs de internet que, por cierto, están invadidos por un fascismo digital cuyos comentarios da pavor leer. Como da grima leer los comentarios en la red de redes de los groseros hinchas de los equipos de fútbol. El barriobajerismo y el navajeo verbal proclaman esa falta de educación y de respeto. Todavía me acuerdo del pasado mundial de fútbol, cuando en el partido contra Francia la inmensa mayoría de los españoles que presenciaban el evento abuchearon La Marsellesa . Vergüenza ajena sentí. En la batalla política, donde debería haber confrontación de ideas, sólo hay enfrentamiento cainita y mala educación. Lamentablemente es así. Convivir cuesta. Convivir educadamente ya es un lujo en este país maleducado a izquierda y a derecha. Por no existir no existe ni la cortesía parlamentaria. La inmensa mayoría hablamos el mismo idioma. Y parece que estamos en Babel.
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