FUMARADAS
Comando Precario
22/11/2006
CARLOS Rivera
Unos jóvenes trabajadores militantes de UGT han creado el Comando Precario, un movimiento activo de rebeldía contra las condiciones casi de verdadera esclavitud moral y económica de nuestros jóvenes de hoy, los "mileuristas" y los que ni siquieran llegan a eso. Los he visto aparecer en internet y brevemente en un telediario, enmascarados y bajándose los pantalones, dos símbolos de la nueva lucha de clases. A los que hemos vivido y militado en otros tiempos no lejanos siguiendo las ambiguas referencias del llamado materialismo histórico, no nos sorprende que las nuevas formas de lucha de clases hagan visible parte de lo invisible de la nueva esclavitud aprovechando las tecnologías de la gran red global en la que todos ellos, nuestros jóvenes de hoy, encarnan, junto a los inmigrantes y a los marginados de todo tipo, la nueva especie de parias de la tierra que se revelaba en la Internacional. Malpagados y explotados, sin posibilidad de acceso a una vivienda digna, con jornadas extenuantes de trabajo el que tiene esa suerte, todos forman ese Comando Precario que subsiste, la mayoría de las ocasiones, gracias a la ayuda de nosotros, los padres. Ellos lo tienen (el futuro, esa incierta palabra) aún peor que nosotros lo tuvimos, porque la Historia ha desarrollado en su entorno existencial dos conceptos como consumo y competitividad que son las referencias del nuevo materialismo histórico. El objeto de consumo, la forma de consumo y el instinto de consumo son hoy factores determinantes del nuevo sentido de la esclavitud. En la dialéctica economicista de la única clase dominante, que es la que les marca el camino, consumo y competitividad se han convertido en dos conceptos que no elevan el nivel de conciencia política de las nuevas generaciones sino el nivel de conciencia económica, dos aspectos que anuncian la verdadera, y no prevista por los filósofos marxistas, lucha de clases. Tal vez por eso ha aparecido el Comando Precario. Por eso y porque la fascinación de una parte de la izquierda ante el neoliberalismo económico triunfante ha dejado tras las barricadas de la eterna lucha a esos jóvenes de precario presente y aún más precario e incierto porvenir. Hegel y Marx , hoy, no entenderían nada de la nueva utopía que viene del otro lado de la Historia y que consiste sólo en seguir las instrucciones de cada gobierno de turno: gastar, consumir y hacer circular el dinero. Gobiernos, por cierto, cuyos tecnócratas económicos con másteres de Harvard no paran de anunciarnos superavits y crecimientos de la macroeconomía, mientras los jubilados, pensionistas, mileuristas y los que aspiran a serlo siguen sin saber a quienes se refieren cuando pronuncian las palabras crecimiento económico. Porque, en cierto modo, ese Comando Precario da la vuelta a las generaciones, abarca en una misma familia al joven parado, al abuelo con una pensión de 400 euros, al padre prejubilado y a la madre ministro de economía y hacienda que no sabe cómo ajustar en los números rojos de la economía familiar esa cosa difusa llamada dignidad que incluye todo tipo de causas perdidas (vida digna, vivienda digna, salario digno, horario digno). Bienvenido, pues, el Comando Precario. Enmascarados y bajándose los pantalones ante los que hablan de dinero y dignidad, superavits y paparruchas, mientras ellos y una buena parte de la sociedad española se encuentra en niveles de pobreza relativa. Por eso se dirige el Comando Precario a esa gran parte de la población que sobrevive cobrando el salario mínimo y trabajando en negro.
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