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FUMARADAS


Parcelas


25/10/2006

CARLOS Rivera

Las parcelas políticas en función del rédito electoral han hecho posible que proliferen las ilegales, construidas saltándose las normas de la ley que contempla medidas de protección no solo del hecho patrimonial sino también de su entorno. La ciudad está rodeada de parcelitas rústicas con vivienda y eso se lo debemos a las parcelas mentales de los políticos que miraron y miran hacia otro lado por un puñado de votos. No tengo certeza de cuándo comenzó esta desagradable historia. He oído decir a los más viejos del lugar que desde principios del pasado siglo. De cualquier manera no importa tanto el cuándo como el cómo se dejó hacer abdicando de toda responsabilidad política y ahora posiblemente sea tarde para arrepentirse, aunque no para que se cumpla la ley. Desde luego, no a costa de nuestros bolsillos de ciudadanos honestos que pagamos impuestos y plusvalías. El precedente sevillano de Itálica, en cuyo entorno se construyeron viviendas ilegales, puede servir como referencia. El que la hizo la pagó y no precisamente a costa de multas inocuas sino mediante el procedimiento sumario pero justo del derribo. El dilema es si la Junta de Andalucía se atreverá a plantearse en el caso de Córdoba tal solución.
Desde Ben Suhayd ("No hay entre las ruinas quien me hable de los amigos") los poetas venimos escribiendo la nunca rematada elegía de Córdoba. Preservaron las ruinas de Medina Azahara después de tanto expolio y desolación de la que en otro tiempo fuera la hermosa ciudad de recreo construida en las laderas del Monte de la Novia. Se llegó a destiempo para preservar el esqueleto esencial y los muñones gloriosos. En las excavaciones se acumuló el esfuerzo y el latido de obreros y arqueólogos que consiguieron detener el exterminio de las ruinas. Todo ese esfuerzo fue baldío desde que en el entorno del monumento por excelencia del extrarradio surgieron las parcelas dichosas que ninguna autoridad quiso parar. Nunca hubo voluntad política sino desidia por parte de un municipio que, desde que advino la democracia, consideró al vecindario extramuros como parte de su plan para conservar u obtener el poder. Teniendo en cuenta que en todos estos años el poder municipal sólo ha sido detentado por el PCE (luego Izquierda Unida) y el Partido Popular, no es extraño que ambas formaciones políticas sean las máximas responsables de un problema como el de las parcelas ilegales. En el último pleno en el que se trató el tema, las dos formaciones hicieron causa común ante una ilegalidad tan flagrante.
Yo no sé cuantos votos suponen esos señores del vecindario de las parcelas ilegales para que den tanto miedo a los responsables políticos de la ciudad. Tampoco sé por qué la Junta de Andalucía no tomó severas medidas en un asunto tan crucial como el de preservar el entorno de Medina Azahara, defendiéndolo del deterioro que supone una concentración tal de parcelas alrededor del monumento. Ahora la solución del problema es otro problema añadido. Tal vez sea demasiado tarde para cortar por lo sano pero alguien debe afrontar la responsabilidad de proteger el monumento arqueológico sin hacer dejación de la autoridad y de la ley. Solo en los libros quedan el esplendor y la sombra de aquel mundo de volutas y trinos que fue Medina Azahara; de aquellos jardines sembrados con la delicadeza modélica del “Tratado de Botánica” de Dioscórides Anazarbeo . Conservarla es asunto de todos y muy especialmente de los políticos, a quienes demandamos el cumplimiento de la ley.
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