.       Esta pagina se actualiza de lunes a viernes, salvo imprevistos y festivos
Blanca Varela : más allá del dolor y del placer
 Novedades
- Sarduy y el neobarroco
- El robo del siglo
- Cuerpo, lenguaje y el neobarroco
- Reflejos de un ojo dorado
- Será tan de mañana
- Periodismo literario y crítica literaria
- La reina opina, el gobierno asiente
- Las criptas de la crítica
- El primer turista sexual : Ulises
- La depresión en “Madame Bovary”
- Misterios medievales
- De "Madame Bovary" a "La orgia perpetua" (fragmento)
- Lo trágico en Georges Bataille
- Georges Bataille
- Otros poemas de Jorge Teillier
- Un poeta de la tierra de nunca jamás
- Mira la mar, de Olga País
- Algunos poemas de Juana Bignozzi
- La ley tu ley de Juana Bignozzi
- Fragmento de “La insoportable levedad del ser”


Inicio » Escrituras

  Versión Imprimible

» Blanca Varela : más allá del dolor y del placer
Blanca Varela : más allá del dolor y del placer


Mas alla de tendencias, modas, afanes innovadores, la ruta expresiva de Blanca Varela se distingue por el imperturbable apego a la verdad interior que la impulsa.
Asi ha sido y sera. Y aunque esa verdad haya surgido penosa, grave, el lenguaje ha tratado de serle fiel, de recortarse segun sus limites, de ajustarse a sus complejas modulaciones. Con el tiempo, ese lenguaje ha llegado a moverse dentro de los linderos precisos de lo que debe ser dicho, ¿para que mas en un universo ppoetico que no es conceesivo en lo mas minimo?

La obra de Blanca Varela hasta hoy recogida tiende a la parquedad y a la concentracion.
Seis libros publicados desde 1959, ninguna prisa y una severa autocritica. Son sus titulos: Ese puerto existe, Luz de dia, Valses y otras falsas confesiones, Canto villano, Ejercicios materiales y El libro de basrro, ademas, una edicion de poesia reunida , bajo el titulo de Canto villano, y dos antologias aparecidas en Lima y en Madrid. En todos ellos habita un ser estremecido por las condiciones de la existencia, no unicamente la suya, y cuyo genero es solo relativamente importante en funcion del tratamiento de algun tema especifico. Casi nada hay en estos versos que se identifique con patrones aceptados de lo femenino. La mirada que sustenta la expresion revela una femineidad que cuestiona, que se hace fuerte en la debilidad, que llama a las cosas por su nombre, que no esconde sino encara; una femineidad, repito, poco coomun, poco reconocida, que no ha dado lugar a un topico.

Enclavada en la que se ha dado en llamar "generacion del 50", su voz es inobjetablemente evolucion de su poetico. Pero en los inicios de su lenguaje poetico este se expandia dando vuelo a la imagen, una inclinacion sin duda emarentada con los usos surrealistas que se difundian en el Peru de los años cuarenta. La trayectoria poética de Varela no confirma una filiación surrealista, antes bien, con el tiempo la imagen se hace emnos azarosa y menos espléndida, sigue siendo imagen, pero escueta, incisiva, al servicio de la idea y del pensamiento y no del propio lenguaje. Tal vez por una necesidad de autorreconocimiento y de uniformidad, decide eliminar trece poemas del primero de sus libros en la edición mexicana de su poesía reunida, diez de ellos formaban "El fuego y sus jardines", título de la primera parte del poemario, y los otros tres aparecían al final. Curiosamente en la mayoría de ellos las imágenes de influencia surrealista se extienden autogenerándose, y su eliminación reduce la huella de este "ismo". Uno de esos casos es "La ciudad", poema que abría Ese puerto existe

Su viaje a París, en 1949, la puso en contacto con el pensamiento existencialista, el cual echaba sus raíces en la realidad de la Europa en posguerra. El existencialismo se alimentaba en cierta forma de la vida cotidiana, de sus situaciones extremas, y era fácil embeberse de él viviendo en una ciudad que había conocido los límites de la supervivencia. En la poesía de Varela se irán acentuando la honda reflexión existencial y los sentimientos de desencanto y náusea, rasgos que, aunque asociados a este ámbito, invaden, sin embargo, toda su producción pues se hallan identificados con una manera personal de ver el mundo.

Cuando diez años después publique su primer libro en México, Octavio Paz recordará en el prólogo las preocupaciones y los sentimientos de esos años vividos en común con otros artistas latinoamericanos y en sus palabras puede también advertirse cierta consonancia con el existencialismo, debido a la inevitable huella dejada por los tiempos: "No creíamos en el arte. Pero creíamos en la eficacia de la palabra, en el poder del signo. El poema o el cuadro eran exorcismos, conjuros contra el desierto, conjuros contra el ruido, la nada, el bostezo, el claxon, la bomba. Escribir era degenderse, defender a la vida. La poesia era un acto de legitima defensa. Escribir: arrancar chispas a la piedra, proovocar la lluvia, ahuyentar a los fantasmas del miedo, el poder y la mentira". Para Octavio Paz, la poesía de Blanca Varela era un signo de su tiempo, el cual no hacía más que nombrar: "Después de la guerra no salimos al Paraíso o al Infierno: estamos en el Túnel.



Introducción

La poesía, para Varela, es en sí misma la búsqueda de un fin que se sabe imposible, es a la vez esa búsqueda con su carga de imperfecciones y el fin que no se alcanza. La poesía no sirve para volcarlo todo indiscriminadamente, sino para llenarse de lo oculto y arañar lo verdadero. La sinceridad de sus postulados poéticos se manifiesta en el tono áspero, seco, punzante y a la vez duro que aplica a sus composiciones; sus versos están desprovistos de elementos engañosos y de paliativos. La poeta practica una escritura contenida, retraída, encerrada en su propio secreto, observación que no se basa únicamente en los poemas breves o en la versificación entre cortada y brusca presente en todos sus libros.
La contención no existe sólo en la apariencia física del poema, sino que mora en la esencia misma de la entidad creadora; dicha estética austera tiene su asidero en un "rigor ético", como advierte Roberto Paoli. No es posible entender los poemas de Blanca Varela sin considerar su profunda relación con el silencio, con el enorme peso que puede llegar a tener lo no dicho.

Obras

Su obra comprende: Ese puerto existe (1951), Luz de día (1963), Válses y otras falsas confesiones (1972), Canto Villano (1978), Canto Villano; poesía reunida: 1949-1983 (1986), Ejercicios materiales (1993) y El libro de barro (1993). De su libro Valses y otras falsas confesiones elegimos el poema "Vals de Angel" , que transcribimos:

"Ve lo que has hecho de mí, la santa más pobre del museo, la de la última sala, junto a las letrinas, la de la herida negra como un ojo bajo el seno izquierdo. Ve lo que has hecho de mí, la madre que devora a sus crías, la que se traga sus lágrimas y engorda, la que debe abortar en cada luna, la que sangra todos los dias del año. Así te he visto, vertiendo plomo derretido en las orejas inocentes, castrando bueyes, arrastrando tu azucena, tu inmaculado miembro, en la sangre de los mataderos. Disfrazado de mago o proxeneta en la plaza de la Bastilla Jules te llamabas ese día y tus besos hedían a fósforo y cebolla."

De general en Bolivia, de tanquista en Vietnam, de aunuco en la puerta de los burdeles de la plaza México. Formidable pelele frente al tablero de control; grand chef de la desgracia revolviendo catástrofes en la inmensa marmita celeste. Ve lo que hass hecho de mí. Aquí estoy por tu mano en esta ineludible cámara de tortura, guiándome con sangre y con gemidos, ciega por obra y gracia de tu divina baba. Mira mi piel de santa envejecida al paso de tu aliento, mira el tambor estéril de mi vientre que sólo conoce el ritmo dela angustia, el golpe sordo de tu vientre que hace silbar al prisionero, al feto, a la mentira.



Destiempo


I

Se fue el día,
las escamas del sueño giran.

Todo desciende,
la noche es el tedio.
En el desierto, a oscuras,
temerosa del amor
la ostra llora a solas.
Caen las lívidas hojas de tu frente,
te alejas, negra burbuja sin destino.

Se abren súbitamente mil calles,
arrecifes en llamas
retienen tu cuerpo helado como una lágrima,
nada te hiere,
el coral clava su garra en tu sombra,
tu sangre se desliza, inunda praderas,
salta de las ventanas como un rojo sonido
todo esto no es sino el Otoño.

II
Estréchame las manos,
la única luz que nos queda,
no me dejes olvidada
en la cima de una ola.

Aléjate. Aparten ese frío paisaje de cipreces,
escombren esos náufragos que ocultan el horizonte
La vida es una noticia conmovedora.

Atravieso el desierto,
la terrible fiesta en el centro de
un cielo derribado.
Estoy casi olvidando.


*Del libro “Ese puerto existe”, Lima 1959.
Importante: Se permite la reproducción de los textos siempre que se cite la fuente
Carlos Rivera » Escrituras » Respuesta

Envía este artículo a un amigo CLICK AQUÍ

 
Córdoba
Ciudad europea de la cultura 2016
"El saber SI ocupa lugar"
Copyright 2004 ElPelaO.com


Estadisticas web // -->
Estadisticas de visitas
 

Respuesta2.0.1