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Iván Malinoswki , poesía para un largo adiós
*Texto de Alejandro Drewes*
Alguna vez, hace años, una cita de Borges vino a recordarnos que la primera aproximación a un poema, al íntimo Universo de su autor/a, es la identificación emocional con su micromundo. Luego vendrán otros, nuestra propia experiencia errante de bibliotecas y palacios de memoria, las relecturas, a formalizar esa experiencia única, a ubicar al poeta en su paréntesis de tiempo, en tal o cual corriente. Con Iván Malinowski (1926-1989), posiblemente porque la poesía danesa ―escandinava en general― sigue siendo en el mundo hispano esa gran desconocida, puede resultar de interés una breve reseña para orientar al lector, cuyo libro de bitácora es la delicada nota de Torben Brostrøm, en su Introducción a la poesía danesa, incluida en Poesía nórdica, antologada por Francisco Úriz (Ediciones De la Torre, Madrid, 1995). Y esta necesidad, ciertamente, no por un afán libresco, sino tan sólo para denotar algunos rasgos de la obra del gran poeta danés que se entienden difícilmente aislados de la fuerte impronta de su herencia cultural. Sociedad conservadora y muy apegada a sus tradiciones, entre ellas algunas tan especiales como las escuelas de canto en las folkehogskjoler ―Universidades populares―, Dinamarca no ha dejado de reflejar, sin embargo, en forma constante los conflictos y turbulencias que recorrieron Europa desde fines del siglo XIX hasta el XX. Conflictos para la poesía entre los aires cosmopolitas propios, o aportados por la influencia cultural del alemán ―por mucho tiempo segundo idioma en el país― y un espíritu conservador sostenido en parte por el pensamiento religioso; y fuertes vientos de cambio tras las dos guerras mundiales, con nuevas formas de entender el mundo, el sexo, el cosmos. Reflejando los aspectos de unidad del mapa cultural escandinavo, el surrealismo y el dadaísmo ejercieron influencia simultánea sobre la poesía danesa, como sobre la poesía sueca, y la de expresión sueca en Finlandia desde los años 20 del pasado siglo. Luego de estas experiencias de quiebre, de la impronta de Kristensen y sus exploraciones del intertexto lenguaje-pintura, irrumpirían el verso libre y la ruptura del metro clásico, con Schade y Munch-Petersen entre otros. Este último sería uno de los poetas daneses que se comprometería abiertamente con la causa republicana en la Guerra Civil española. Ya en los años 60, entre los poetas del pequeño e inquieto país se había afianzado una poesía afianzada en el compromiso social, movida por causas como el ecologismo ―fuertemente extendida hasta nuestros días― y por conflictos como el de Corea. Tiempo de crisis y deslindar caminos, como la división entre los grupos que reunieron a los poetas “metafísicos” ―Wivel, Sarvig y otros― en torno a la revista Heretica (1948-53), y los que, como Malinowski, optaron por un claro compromiso político, afín al radicalismo socialista, de Dialog (1950-61). Lejos de reducir al poeta a sus influencias y a su Bildung, esta breve nota introductoria busca delinear algunos trazos esenciales del cuadro de Malinowski, su tiempo y su tiempo poético. Citas a las cuales habría que agregar muchas otras, entre ellas muy significativamente su labor de traducción de poetas en lengua castellana como Lorca y Neruda o Roque Dalton. De simbolizar el sentido de sus poemarios del período: Breve aplazamiento (Galgenfrist), 1958; Poemas abiertos (Åbne digte), 1963, y Poetomática (Poetomatic), 1965, con alguna palabra danesa, posiblemente esta fuera konfrontation. Confrontación con una sociedad que abandonaba su pasado en medio de un dudoso presente, donde las compañías madereras no dejaban de arrasar bosques “sin repuesto”, y donde las certidumbres del pasado eran colocadas, más que en entredicho, en la picota. Y angustia ante un mundo sin Dios, donde la máquina comenzaba a triturar, a imperar irreversiblemente en el espíritu de la época. Por ejemplo, en su Poema de amor:
No sólo el mundo amada no sólo la luz que bebo con otros las manijas los escalones que desgastamos no sólo el aire que respiran y su historia sin sentido en la que también tengo mis raíces no sólo estos muros los horrores que se acercan porque están lejos no sólo el mundo amada sino también tú (...) las manos se avergüenzan como si hubiese un tercero en el cuarto de repente alguien llora en arameo de repente el cielo es un rugido abierto (De Breve aplazamiento, 1958) ya el mismo título y el desarrollo lírico nos llevan a imaginar a un condenado a fusilamiento, a una muerte dictada por manos pulcras y anónimas. Y la imagen de un hombre en cósmica soledad que se debate inútilmente entre sus profundas creencias y el espectáculo de un mundo desquiciado, así aparece en el final del poema siguiente (Poema abierto a Nuestro Señor Dios): Tú no has creado el mundo Tú lo has devastado Yo te acuso de éste el más terrible de tus errores esta implacable separación este profundo corte que sangra en el universo Sí padre nuestro Tú que estás en los cielos Quédate ahí arriba Nosotros nos quedamos aquí Y trataremos de comenzar de nuevo donde no es casual ni menor el uso de minúsculas en referencia a lo divino. Y no es extraño que Malinowski, ante este devastador presente del mundo, frente a sus bosques y Paraísos violados, vuelva la mirada al pasado de la Humanidad ―uno de sus poemas más logrados alude de hecho a los disiecta miembra, restos documentales de los historiadores y arqueólogos, huellas irrecuperables de un pasado bajo otro sol―. Como el ausente sol de la antigua Roma, evocado en otro poemario Piscinas romanas (Romerske bassiner), de 1963. La idea de la muerte próxima, presentida tal vez, pudiera ser la que lo llevara a buscar otro cielo, a alternar las estrellas polares del Vårmland con el cielo de España. Y así quedan entre sus últimos poemas los Epitafios (1988): No estoy afligido porque estés muerto O porque aún estés vivo sino porque no puedes decidirte por ninguna de las dos opciones * * * Tú no puedes morir tanto como has vivido Amplitud cósmica en el sentido y en la textura de estos breves poemas de engañosa sencillez y despojamiento, donde la ausencia de puntuación característica se enmarca en el continuum de una vasta obra que no acaba ni comienza en el espacio finito de la escritura ni en el abismo de su idioma. Un largo adiós (fervel), para una bienvenida (velkommen).
_______________ *Alejandro Drewes (Buenos Aires, 1963), poeta y narrador, se ha especializado en la poesía escandinava de los siglos XIX y XX. Su producción literaria ha sido reconocida con diversos premios nacionales en prosa y poesía. La mayor parte de su producción literaria se halla contenida en varias en antologías colectivas, siendo la primera de ellas Confluencia Poética, I (Ediciones Nubla, Buenos Aires, 1997) y la última en Vivencias Secretas (Centropoético, Madrid, 2004). Anexa a esta labor editorial, hay que mencionar otras obras publicadas en foros literarios de Internet. Asimismo, es propietario y moderador del foro Azulypalabras y director de la revista literaria AERA - Revista literaria de poesía y narrativa (http://es.groups.yahoo.com/group/AERArevistadepoesia).
*www.gibralfaro.net/criticalit/pag=1124.htm
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Carlos Rivera
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