.       Esta pagina se actualiza de lunes a viernes, salvo imprevistos y festivos
Periodismo responsable
 Novedades
- Sarduy y el neobarroco
- El robo del siglo
- Cuerpo, lenguaje y el neobarroco
- Reflejos de un ojo dorado
- Será tan de mañana
- Periodismo literario y crítica literaria
- La reina opina, el gobierno asiente
- Las criptas de la crítica
- El primer turista sexual : Ulises
- La depresión en “Madame Bovary”
- Misterios medievales
- De "Madame Bovary" a "La orgia perpetua" (fragmento)
- Lo trágico en Georges Bataille
- Georges Bataille
- Otros poemas de Jorge Teillier
- Un poeta de la tierra de nunca jamás
- Mira la mar, de Olga País
- Algunos poemas de Juana Bignozzi
- La ley tu ley de Juana Bignozzi
- Fragmento de “La insoportable levedad del ser”


Inicio » Fumaradas (2006)

  Versión Imprimible

» Periodismo responsable
FUMARADAS


Periodismo responsable


04/10/2006

CARLOS Rivera

La mentira, a secas, o las medias verdades siempre han sido herramientas innobles a la hora de hacer un periodismo honesto y responsable. Si es que alguna vez ha existido, con todas sus consecuencias, un periodismo dotado de tales atributos, habida cuenta de que en el periodismo como en cualquier otra realidad mediática es difícil desprenderse de ese sambenito de ser o parecer la voz de su amo. Detrás del periodismo existen razones económicas de grupos de presión que tal vez no hagan factible el ideal casi utópico de un periodismo plenamente libre y objetivo. Lo sabemos desde Armando Palacio Valdés y su novela "El cuarto poder" . Lo visualizamos en "Ciudadano Kane" del genio de Orson Welles. Existen, pues, motivos para considerar que no hay periódicos libres de ataduras, objeciones y contenciones, como existen periodistas que por obvias razones deben autocontrolarse a la hora de contar las cuatro verdades del barquero. Los que escribimos como colaboradores de un periódico debemos contar con esa realidad previa procurando andar con pies de plomo entre la expresión libre y autónoma de nuestro deseo y la necesidad de respetar por educación, por responsabilidad, por elegancia y por conciencia las consabidas reglas del juego.
Admitiendo que en la mayoría de los casos la prensa española cumple las normas de un periodismo objetivo y responsable, como es el caso de este grupo, también debemos admitir que no hay manos inocentes y que existen otros grupos que en virtud de la cuenta de resultados digamos que cuentan las cosas a su conveniencia. Periodismo amarillo, sensacionalista o rosa siempre lo hubo. Esos subgéneros hay que respetarlos como se debe respetar la libertad de expresión razonable y objetiva, que es, en definitiva, lo que ennoblece al periodismo en general con sus pros y sus contras como en cualquier otra actividad humana. Lo que no conocíamos, hasta ahora, es la existencia de un periodismo conspirativo. Las conspiraciones, para ser honestos, hay que reconocer que siempre habitaron o pasaron por las páginas de ciertos periódicos. Algunas, como la machacona y absurda judeo-masónica del franquismo tapaban siempre los agujeros negros de aquel régimen dictatorial. Tal teoría conspirativa generalmente resultó infundada. Partiendo de la inexistencia de pruebas suele basarse en el rumor, como principio general y en los datos inciertos y hechos no comprobados para construir peregrinos montajes a favor o en contra de alguien que detenta el poder político o cualquier tipo de poder. Ya hemos hablado en esta página de esa paranoica conjetura de la conspiración del 11-M que está siendo desmontada día a día, noticia a noticia. Los códigos de conducta del periodismo honesto no están siendo, ciertamente, respetados cuando se difunden noticias que o son esas mentiras o esas medias verdades que desvirtúan la obligación de informar veraz y objetivamente. El periodismo también debe tener su código deontológico para que no proliferen entre los que lo practican los farsantes, los apólogos de la trampa y las conspiraciones sin pruebas inequívocas. Porque, en definitiva, a quien hacen más daño es al propio periodismo, además de a la verdad, a la información documentada, a la ética, a la opinión pública y a la misma libertad de expresión, que sí que tiene límites, como son la mentira y las medias verdades. La verdadera libertad de expresión debe fundarse en saber interpretar la realidad para ser fiel transmisor de las noticias y los hechos y no un correveidile farsante y sectario.
Importante: Se permite la reproducción de los textos siempre que se cite la fuente
Carlos Rivera » Fumaradas (2006) » Respuesta

Envía este artículo a un amigo CLICK AQUÍ

 
Córdoba
Ciudad europea de la cultura 2016
"El saber SI ocupa lugar"
Copyright 2004 ElPelaO.com


Estadisticas web // -->
Estadisticas de visitas
 

Respuesta2.0.1