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Breve antología de la poesía peruana
César Vallejo (Santiago de Chuco, 1892- París, 1938)
FUE DOMINGO EN LAS CLARAS OREJAS DE MI BURRO...
Fue domingo en las claras orejas de mi burro de mi burro peruano del Perú (Perdonen la tristeza) Mas hoy ya son las once en mi experiencia personal, Experiencia de un solo ojo, clavado en pleno pecho, De una sola burrada clavada en pleno pecho, de una sola hecatombe, clavada en pleno pecho. Tal de mi tierra veo los cerros retratados, ricos en burros, hijos de burros, padres hoy de vista que tornan ya pintados de creencias, cerros horizontales de mis penas. En su estatua, de espalda, Voltaire cruza su capa y mira el zócalo, pero el sol me penetra y espanta de mis dientes incisivos Un número crecido de cuerpos inorgánicos. Y entonces sueño en una piedra verduzca, diecisiete, peñasco numeral que he olvidado, sonido de años en el rumor de aguja de mi brazo lluvia y sol en Europa, y ¡cómo toso! ¡cómo vivo! ¡cómo me duele el pelo al columbrar los siglos semanales! y cómo, por recodo, mi ciclo microbiano, quiero decir mi trémulo, patriótico peinado.
Carlos Oquendo de Amat (Puno, 1905-España, 1936)
MADRE
Tu nombre viene lento como las músicas humildes Y de tus manos vuelan palomas blancas Mi recuerdo te viste siempre de blanco Como un recreo de niños que los hombres miran desde aquí distante Un cielo muere en tus brazos y otro nace en tu ternura A tu lado el cariño se abre como una flor cuando pienso Entre ti y el horizonte Mi palabra está primitiva como la lluvia o como los himnos Porque ante ti callan las rosas y la canción
César Moro (Lima, 1903-1956)
EL FUEGO Y LA POESIA
El agua lenta el camino lento los accidentes lentos Una caída suspendida en el aire el viento lento El paso lento del tiempo lento La noche no termina y el amor se hace lento Las piernas se cruzan y se anudan lentas para echar raíces La cabeza cae los brazos se levantan El cielo de la cama la sombra cae lenta Tu cuerpo moreno como una catarata cae lento En el abismo Giramos lentamente por el aire caliente del cuarto caldeado Las mariposas nocturnas parecen grandes carneros Ahora sería fácil destrozarnos lentamente Arrancarnos los miembros beber la sangre lentamente Tu cabeza gira tus piernas me envuelven Tus axilas brillan en la noche con todos tus pelos Tus piernas desnudas En el ángulo preciso El olor de tus piernas La lentitud de percepción El alcohol lentamente me levanta El alcohol que brota de tus ojos y que más tarde Hará crecer tu sombra Mesándome el cabello lentamente subo Hasta tus labios de bestia.
Martín Adán (Lima, 1908-1984)
ESCRITO A CIEGAS
¿Quieres tú saber de mi vida? Yo sólo sé de mi paso, De mi peso De mi tristeza y de mi zapato. ¿Por qué preguntas quién soy, Adonde voy?... Porque sabes harto Lo del Poeta, el duro Y sensible volumen de ser mi humano Que es un cuerpo y vocación Sin embargo... Entonces te diré de mi vida Que no es más que una palabra más... La toda tuya vida es como una ola: Saber matar Saber morir Y no saber retener su caudal Y no saber discurrir y volver a su principio, Y no saber contenerse en su afán... Si quieres saber de mi vida Vete a mirar al Mar.
Blanca Varela (Lima, 1926)
SUPUESTOS
el deseo es un lugar que se abandona la verdad desaparece con la luz corre-ve-y-dile es tan aguda la voz del deseo que es imposible oírla es tan callada la voz de la verdad que es imposible oírla calor de fuego ido seno de estuco vientre de piedra ojos de agua estancada eso eres me arrodillo y en tu nombre cuento los dedos de mi mano derecha que te escribe me aferro a ti me desgarra tu garfio carnicero de arriba abajo me abre como a una res y estos dedos recién contados te atraviesan en el aire y te tocan y suenas suenas suenas gran badajo en el sagrado vacío de mi cráneo
Jorge Eduardo Eielson (Lima, 1921)
LA SONRISA DE LEONARDO ES UNA ROSA CANSADA (Fragmento)
...Imaginando un objeto imposible Una máscara de papel quemado al voltear una esquina Como si el huracán viajara sobre rieles de diamante Diciendo por ejemplo hoy está cerrado El cafetín de al lado y la mantequilla Apenas basta para seguir viviendo y alcanzar la salida Girando que estoy triste que estoy triste Insultando el mapa mundo la cúpula sublime Cuando la verdad no deseo nada no me importa nada Sino fumar tranquilamente al borde de la cama Como cuando era niño y tomaba el desayuno mirando hacia delante Mientras mi corazón que tal imbécil mi corazón Crece y crece como un tumor de terciopelo...
Manuel Scorza (Lima, 1928-Madrid, 1983)
SERENATA
Íbamos a vivir toda la vida juntos. Íbamos a morir toda la muerte juntos. Adiós. No sé si sabes lo que quiere decir adiós. Adiós quiere decir ya no mirarse nunca, Vivir entre otras gentes Reírse de otras cosas, Morirse de otras penas. Adiós es separarse, ¿entiendes?, separarse, Olvidando, como traje inútil, la juventud. ¡Íbamos a hacer tantas cosas juntos! Ahora tenemos otras citas. Estrellas diferentes nos alumbran en noches diferentes. La lluvia que te moja me deja seco a mí. Está bien: adiós. Contra el viento el poeta nada puede. A la hora en que parten los adioses El poeta sólo puede pedirle a las golondrinas Que vuelen sin cesar sobre tu sueño.
Juan Gonzalo Rosé (Tacna, 1928-Lima, 1983)
GASTRONOMIA
Para comerse un hombre en el Perú hay que sacarle antes las espinas, las vísceras heridas, los residuos de llanto y de tabaco. Purificarlo a fuego lento. Cortarlo en pedacitos y servirlo a la mesa con los ojos cerrados, mientras se va pensando que nuestro buen gobierno nos protege. Luego: afirmar que los poetas exageran. Y como buen final: tomarse un trago.
Javier Heraud (Lima, 1942-Puerto Maldonado, 1963)
MI CASA MUERTA (Fragmento)
Teníamos nuestra pérgola y dos puertas a la calle, un jardín a la entrada pequeño pero grande un manzano que yace seco ahora por el grito y el cemento. El durazno y el naranjo habían muerto anteriormente pero teníamos también (¡cómo olvidarlo!) un árbol de granadas. Granadas que salían de su tronco rojas, verdes, el árbol se mezclaba con el muro, y al lado en la calle, un tronco que daba moras cada año que llenaba de hojas en otoño las puertas de mi casa. No derrumben había dicho dejen al menos mis granadas y mis moras mis manzanas y mis rejas. Mi corazón se quedó con mi casa muerta...
Antonio Cisneros (Lima, 1942)
UN PERRO NEGRO
Un perro. Un prado. Un perro negro sobre un gran prado verde. ¿Es posible que en un país como este aún exista un perro Un perro negro ni grande ni pequeño ni peludo ni pelado ni manso ni feroz. Un perro negro común y corriente sobre un prado ordinario. Un perro. Un prado. En este país un perro negro sobre un gran prado verde es cosa de maravilla y de rencor.
José Watanabe (Laredo, 1942)
EL GUARDIAN DEL HIELO
Y coincidimos en el terral El heladero con su carretilla averiada Y yo Que corría tras los pájaros huidos del fuego De la zafra. También coincidió el sol En esa situación cómo negarse a un favor llano: El heladero me pidió cuidar su efímero hielo. Oh cuidar lo fugaz bajo el sol... El hielo empezó a derretirse Bajo mi sombra, tan desesperada Como inútil. Diluyéndose Dibujaba seres esbeltos y primordiales Que sólo un instante tenían firmeza De cristal de cuarzo Y en seguida eran formas puras Como de montaña o planeta Que se devasta. No se puede amar lo que tan rápido fuga. Ama rápido, me dijo el sol. Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino, A cumplir con la vida: Yo soy el guardián del hielo.
María Elena Cornejo (Lima, 1949-1972)
LA MUCHACHA MALA DE LA HISTORIA
soy la muchacha mala de la historia la que fornicó con tres hombres y le sacó cuernos a su marido, soy la mujer que lo engaño cotidianamente por un miserable plato de lentejas la que le quitó lentamente su ropaje de bondad hasta convertirlo en una piedra negra y estéril soy la mujer que lo castró con infinitos gestos de ternura y gemidos falsos en la cama soy la muchacha mala de la historia
*www.lainsignia.org/2000/julio/cul_074.htm
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Carlos Rivera
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