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FUMARADAS


Del mal hablar

CARLOS Rivera

(31/05/2006)

Ya puede consultarse en internet el "Diccionario de injurias" que ha sido concebido en Argentina, por argentinos, habida cuenta de que los insultos españoles siguen siendo los más utilizados en Latinoamérica.
Al nuevo diccionario se incorporan curiosas palabras como "chimpampo" para agredir de viva voz procedentes de todos los rincones de la América que habla el castellano. He aquí un nuevo y lamentable consenso del lenguaje de nuestro bello idioma, que ha sido convenientemente saqueado desde tiempos inmemoriales por los políticos con el único fin de faltar el respeto a sus adversarios. Son ellos, los políticos, y los periodistas deportivos, los más depredadores del idioma castellano. Hace unos días me contaba un amigo que le habían regalado un libro titulado "Mester de progresía" en el que, despectiva y ofensivamente, se trata de devaluar, desprestigiar y condenar a los que, distinguiéndose de la rancia y casposa derecha de este país, profesan unas ideas distintas en calado moral y cívico a las que, desde los tiempos de los visigodos, profesan ellos. Hace años fue Umbral, cuando hacía méritos para ser progresista, quien escribió otro dechado insustancial muy poco literario que tituló La derechona . Por supuesto, no voy a entrar en ese juego. Sólo trato de expresar mi opinión acerca del mal uso y del abuso de las palabras castellanas utilizadas de manera inapropiada, con pésimo gusto, asombrosa ligereza y fuera de contexto.
Un personaje de la novela de Paul Auster titulada "Brooklyn Follies" dice de otro: "Raro es el día en el que expresa algo que no sean lugares comunes: todas esas frases manidas e ideas trilladas que saturan los vertederos del saber contemporáneo". La mezquindad y grosería con la que los políticos y muchos periodistas corrompen el idioma es paralela a la estulticia expresada en las entrevistas por esa gente a las que llaman inadecuadamente "artistas", menoscabando y degradando el sentido de la palabra "arte". Por muy atrevida que sea la ignorancia, tanta falta de respeto al idioma está convirtiendo al castellano en muchos lugares y entre diversos grupos de comunicadores en una lengua extraña y fronteriza en la que los exabruptos y las palabras tergiversadas e imprecisas campan por sus respetos. Tal vez el escaso bagaje de léxico y el incomedimiento al utilizar el lenguaje entre la gente contemporánea sea producto de una pésima educación gramatical que ha rebajado el español a la categoría de lengua corrompida en su propio sentido y por el colonialismo del mal inglés de la publicidad, el cine y la televisión. De una manera o de otra las palabras de nuestro hermoso idioma han extraviado sus matices, han perdido su identidad y nadie, en estos tiempos, encuentra el camino para devolverles la dignidad que poseen. Es el nuestro un idioma que, en ocasiones, hasta parece daltónico, al confundir y vulnerar el sentido de lo que quiere expresarse, por la falta de cultura y la banalización de los términos.
La mala hierba que rodea la en otro tiempo cuidada vegetación idiomática del castellano se hace más perceptible en las letras de las músicas de moda. El Opá de ese chico llamado El koala es un ejemplo de la propia perversión del habla popular. Todo eso traerá consecuencias. Si la gente lee poco y todo su bagaje de cultura se reduce a lo recibido por esos medios de la publicidad, la televisión y la radio, todo es suceptible de empeoramiento. Espero no ver ese día en el que el Diccionario de la lengua española sea lo más parecido a ese "Diccionario de injurias" que he visto por internet.
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