FUMARADAS
Diatriba de los ríos
CARLOS Rivera
(24/05/2006)
Desde mi propio cauce asisto perplejo a la diatriba de los ríos. Creíamos que el Guadalquivir, el viejo Betis, era el único paradigma nacionalista que teníamos en Andalucía y ahora resulta que los extremeños, los castellano--manchegos y los murcianos reclaman aunque sea una centésima parte de su cuenca por derecho de territorialidad y amenazan con impugnar el Estatuto andaluz, que ha tenido la ocurrencia, no sé si acertada, de reclamar como exclusiva la competencia de la cuenca hidrográfica del río nuestro por antonomasia. A la par de esas inusitadas diatribas político--fluviales entre nuestros reinos de taifas del sur, del este y del oeste, mi viejo amigo Miguel Veyrat , escritor, ensayista, poeta y periodista jubilado me da noticias de un sorprendente acto de censura. Lo explico: el pasado día 9 de mayo se celebró en el Círculo de Bellas Artes de Madrid una lectura de poetas y escritores europeos bajo el lema Café y literatura en la que iba a intervenir Miguel Veyrat con un poema titulado Europa republicana y estoica , en el que se habla de los ríos. El Consejo para las Regiones Europeas, presidido por el austriaco Franz Schausberger , censuró la lectura del poema de Veyrat por consideraciones ideológicas. Tal acto de censura ha trascendido a buena parte de la prensa de Europa, exceptuando la española, que no ha citado siquiera ese negro borrón contra la libertad de pensamiento. El evento literario ha sido organizado por el Pen Club y en él van a participar, entre otros, Vaclav Havel en Praga; Edna O´Brien en Dublin y Timothy Garton-Ash en Londres. Miguel Veyrat, con el que mantengo una larga relación afectiva y literaria, discurre metafóricamente de Europa y de los ríos en ese poema censurado. Les cito un fragmento: "No bajan los ríos hasta España con renuevo./Los Pirineos los detienen, los desvían y se quedan en Europa./ Y si alguno brota en la vertiente equivocada/ se marcha para arriba./ El Bidasoa podría encolar de nuevo a la Galia y Sepharad...". Unos versos más atrás le pregunta el poeta Miguel Veyrat al poeta León Felipe : "¿Por dónde remontar tanta corriente de la historia y de la geografía?". Palabras fronterizas que delimitan, entre ríos, la pobre dignidad de nuestro secano apenas lagrimado por los pequeños ríos españoles que nada tienen que ver con la grandeza y la fertilidad que producen el Loira, el Ródano, el Garona, el Danubio y el Rhin, navegando entre lluvias torrenciales mientras al sur, tras la frontera de los Pirineos, se evaporan física y metafísicamente paisajes y pensamientos, haciendo sólo navegable la utopía de un país quijotesco, poblado de quijotescos habitantes que, como no tenían ríos, se rebelaron en un sueño histórico hasta conquistar el Amazonas, el Paraná, el Missisipí y el Orinoco, con los pies descalzos y los ojos ilusos de los fantasmas de un imperio. Esta península impertérrita ante sus destinos llegó a Europa, no navegando por los ríos sino por la libertad de pensamiento de Raimundo Lulio , de Miguel Servet , de Miguel de Molinos . A pesar de la Santa Inquisición, que todavía perdura en algunos cerebros anacrónicos, remontamos nuestra historia fronteriza para poner de nuevo una pica en Flandes, donde los ríos de Europa son torrentes de riqueza y libertad. Y en esas estamos cuando, provincianamente, como es costumbre, comenzamos a disputarnos pobres cuencas fluviales de territorios en los que todavía se rinde culto, como dice Veyrat, a la Santa Involución. Nuestras vidas siguen siendo los ríos de Manrique. "Que van a dar a la mar" de estúpidas diatribas partidistas para políticos que embisten con palabras a falta de razones.
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