Cementerio de Sinera, de Salvador Espriú
Digo adiós a los que quieran mentirse perdurables en el torrente. Cosechadas son ya las flores, y se encalman recuerdos, miradas, alas, todo mi mar. Benigno aire nocturno acerca claridad de fuente, ocultas voces del fuego. Por el fiel silencio de nobles árboles por mí amados, camino al olvido, dejando atrás amores, veleros, sufrimientos, últimas señales de pasos.
*Versión de José Batlló
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