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Carmen Laforet, la escritora nueva
La ‘Nada’ que cambió todo
Nacida en Barcelona, Carmen Laforet se marchó a Canarias con sólo dos años para quedarse hasta los dieciocho. A esta edad se fue a Barcelona, donde estudió tres años en la Facultad de Filosofía y Letras. Después, Madrid, donde contrajo matrimonio con el periodista Manuel Cerezales, con el que tendría cinco hijos. Dos años después de llegar a la capital escribiría ‘Nada’, obra con la que obtuvo el Premio Nadal (1944) y se consagró como una de las grandes narradoras de la realidad española. 'La isla y los demonios' (1952), 'La mujer nueva' (1955) y 'La insolación' (1963) vendrían después. Su obra maestra, ‘Nada’ tiene sin duda un título paradójico, porque conscientemente o no, llegó a la narrativa española para cambiarlo todo. Escrita por una muchacha de veintitrés años es una novela que parecía destinada a pasar por el panorama narrativo sin hacer ruido. Una obra aparentemente íntima y no comprometida –lo que le evitó problemas con la censura-, centrada en los conflictos de una familia que, sin embargo, simbolizó a la perfección las destrucciones generacionales de la España de esos años. Laforet supo señalar los eslabones que se rompían en un país que estaba “desapareciendo”.
Una mujer convertida en símbolo
Pero no sólo cargó de simbolismo su obra, sino que, seguramente sin quererlo, ella misma se convirtió en símbolo. El éxito rotundo de una mujer en la España franquista con sólo veintitrés años abría un panorama de esperanzas y expectativas. De cambio. Una nueva forma de contar bullía en ‘Nada’. Una literatura evocadora, mágica, con una potencia narrativa fuera de toda duda. De hecho, es posible que Carmen Laforet fuera la primera novelista mujer que llegó a todos los sectores en España. Su literatura fue capaz de atravesar la sociedad y su influencia llegó incluso más lejos que la de otras grandes escritoras, como Rosa Chacel o Mercé Rodoreda. “El olor especial, el gran rumor de la gente, las luces siempre tristes, tenían para mí un gran encanto, ya que envolvían todas mis impresiones en la maravilla de haber llegado por fin a una ciudad grande, adorada en mis sueños por desconocida”. Así se expresa la protagonista de ‘Nada’ en las primeras páginas. Una muestra diminuta pero de por sí significativa. Un botón que muestra cómo la obra de Laforet sigue despierta, actual. Viva.
*Fuente : Diario El Mundo
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Carlos Rivera
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