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AMNESIA GENERAL
CARLOS RIVERA
Como estaba previsto, se ha declarado amnesia general. Y no me refiero al caso Gescartera, listo para el olvido político. Ni al patrimonio de los dirigentes de la CNMV que se sustenta en la precariedad de los precios de saldo (razón por la que Luís Ramallo no lo declara a Hacienda). No, no me refiero a ese asunto de la sirvengoncería nacional y el cinismo político y amoral de la derecha gobernante. Hablo, una vez más, de las bombas y de las víctimas civiles. De la amnesia general de la Historia. Una vez existieron las Torres Gemelas, símbolo pretencioso del estado de cosas en la economía liberal. Yo, que no he sido cateto global, no llegué a conocerlas. Nunca me hice una fotografía junto a ellas. Ni subí a las vertiginosas barandas de cristal desde las que se contemplaba Nueva York. Nunca sobrepasé los límites de Europa. Mi globalidad es eminentemente discreta, salvo cuando navego por internet o me sumerjo en la literatura de todos los tiempos y todos los paisajes. Desde esa perspectiva, el panorama reducido a la nada de las Torres Gemelas es un pensamiento de ceniza. Como lo es Afganistán. Ante esas situaciones el poeta es como un pájaro ciego, consciente de que los dioses sitúan a los hombres en un lugar determinado y al día siguiente soplan y lo destruyen Esa es la Historia. Incluso la de los cuerpos no globales como el mío que nunca cruzaron el atlántico de la diversidad. Que, solos en la noche, ante un libro, escuchando la “Novena” de Bethoven o contemplando la televisión, tienen la sensación de que la guerra de Troya siempre está comenzando en las vagas patrañas de las ideologías. Sólo el poeta, desde su nirvana particular, que no es amnesia, señala con la determinación del verbo la esperanza del futuro, si es que en el futuro existe la esperanza. Schiller, con su “Himno a la alegría”, lo creía afirmando la victoria de una humanidad feliz que ha triunfado sobre las fuerzas de las sombras. El poema al que Bethoven puso música es un diálogo de la tolerancia. Aunque su uso indiscriminado permita que un aviador americano sea capaz de escucharlo en sordina mientras siembra sus bombas sobre el paisaje de Afganistán. Recuerden la alucinante escena del bombardeo con napalm en Vietnam bajo la batuta de Karajan interpretando la “Cabalgata de las valkirias” en la película de Francis Ford Coppola “Apocalypsis now”. En cuyo caso el poeta o el músico, sentados en un charco de sangre, contribuyen, inocentemente, a la invitación al llanto. Tal es el caso de nuestro Pedro Salinas que escribe su poema “Cero” sobre la hecatombe producida por el lanzamiento de una bomba anticipándose a la certidumbre histórica de Hiroshima y Nagasaki. Poemas que al decirse dan flores al tintero se convierten en intuiciones de genocidios o en excusas morales de los discursos épicos. La partitura de las “walkirias” ejecutada bajo un diluvio de napalm puede ser una contribución formal a una oculta y desolada belleza pero a los ojos del espectador que viera “Apocalypsis now” suaviza, como un exorcismo, la magnitud de la masacre. Nada mejor para tapar los agujeros de la muerte que su costumbre. Se ha decretado amnesia general sobre lo que está ocurriendo al otro lado de la pantalla de nuestra vida cotidiana. Horacio dijo : “si quieres que yo llore, primero te tiene que doler a ti”.¿ A quién le duelen las víctimas de esa absurda guerra de los americanos contra los talibán ?. Hasta la servil Europa que se puso a los piés de Bush parece estar reflexionando, tardíamente, ante el hastío de la situación, aunque nadie se dispone a terminar con el trágico asunto de esa imbecilidad colectiva en el que se ha convertido la guerra de los americanos. La amnesia general ha dado sus frutos en las conciencias de la gente. La misma amnesia que ya envuelve el paisaje desolado de las Torres Gemelas. Es el mismo paisaje de la historia de la humanidad. Nizzar Kabbani, el poeta iraní, resumió con sus versos, tras la guerra de junio árabe-israelí, ese paisaje : “El escenario ha ardido en sus cimientos- pero aún no murieron los actores”.
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Carlos Rivera
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