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FUMARADAS
“Res pública”
CARLOS Rivera
(19/04/2006)
Las acertadas palabras de Zapatero en el sentido de recuperar los valores morales y culturales de la II República Española han sido sacadas de contexto por los descendientes políticos y sociológicos de aquellos cuyos padres y abuelos se rebelaron contra aquella república, legitimando con un golpe de Estado y una guerra cuarenta años de dictadura. Cabía esperarlo. Trabajo les costó aceptar la monarquía constitucional. No pretendo sacarles los colores históricos del código genético ahora que se han cumplido 75 años del advenimiento de aquella II República. Nadie pretende, de momento, restaurarla ni seguir el curso interrumpido por un golpe militar de aquella ocasión histórica perdida para la regeneración de este país. Sólo recordar que aquella república asentó los primeros cimientos de una cultura de Estado en España. Por primera vez cobraron sentido los términos res pública , participación del pueblo en lo que nos es común. Porque la res pública es de todos, tanto de hombres como de mujeres, que conviven en un territorio. Dicho sea en los más suaves términos académicos, sin connotaciones políticas. Tratose entonces de la constitución de un estado moderno organizado en régimen de libertad y de justicia. Poetas republicanos, como Juan Ramón Jiménez , soñaron entonces (y lo escribieron) con una "ética estética" que aplicada a la gobernación de nuestro país resultara la constitución de "un estado poético, donde todos estaríamos en nuestro lugar, extremistas o transigentes de cada idea; que la poesía tendría la virtud de llevarnos a todos a nuestro propio centro, centro con izquierda y derecha fundidas". Era cuestión, según nuestro poeta de Moguer , de "desempeñar un trabajo gustoso, grado sumo de la vida". Todo eso dijo Juan Ramón Jiménez en una celebrada conferencia de 1936, que el poeta tituló Unidad libre . La idea general era la de trabajar todos, codo con codo, por un país más feliz y más moderno en los plenos sentidos de ambos adjetivos. ¿Una república para poetas? No. Un estado en el que pudieran todos y cada uno de los ciudadanos ser partícipes en una ilusión colectiva. Algo de todo aquello llegó a manifestarse, con los intelectuales y artistas a la vanguardia de aquella colectiva ilusión. Las "misiones pedagógicas" llevaron estudiantes y maestros a las más apartadas zonas rurales de España. La aventura teatral de La Barraca , que organizó Federico García Lorca , vino a ser una actitud de compromiso cívico. Como la creación de la Universidad Internacional de Santander, la celebración anual de la feria del libro o el nombramiento de Miguel de Unamuno como ciudadano de honor de aquella república. Todo un movimiento de regeneración ético y estético fueron aquellos años ilustrados de una generación increíble que fue interrumpida en la construcción de su sueño posible por un golpe militar. Obviamente, tuvieron que tomar las de Villadiego. Dispersos por el mundo, aquellos intelectuales y artistas siguieron dando desde el exilio los mejores frutos de su creatividad y de su pensamiento. No lo hicieron en vano. De sus fuentes bebimos los que siempre soñamos con un país moderno, abierto y progresista en el que todos tuviéramos cabida. Y es a eso, a la recuperación de aquellos valores morales y culturales a los que se han referido las palabras de Zapatero. La res pública de aquellos de los que la heredamos continúa siendo la cuestión pendiente del espíritu libre de 1931.
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Carlos Rivera
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