FUMARADAS
Verdades absolutas
Carlos Rivera
(15/02/2006)
De vez en cuando Pepe , un amigo del alma desde hace más de 30 años, me manda un correo electrónico desde las profundidades. Pepe y yo apenas nos vemos, aunque nos enviamos señales de contacto para no perdernos en el caos que nos rodea. Desde nuestras clandestinidades en el descampado filosófico nos confidenciamos fechas glaciales, calendas que vienen avisando de que nuestras dudas no esclarecen, sino que aumentan a medida que la aldea global va convirtiéndose, lentamente, en global aldea estúpida. A propósito de lo que está ocurriendo en el fanatizado mundo islámico sin sentido del humor, percibimos que esas señales de humo, con efectos de muertes colaterales, son manifestaciones perversamente visibles de las verdades absolutas. En nuestras infinitas dudas filosóficas es muy fácil cotejarlas. Desde las religiones monoteístas al mundo de la política cotidiana, nos entran a mogollón por los oídos palabras pontificales a propósito de esto o de aquello, desde una viñeta satirizando a Mahoma , ese antiestético Cristo con un misil expuesto en Arco, la excarcelación de presos etarras o la dimisión de nuestro controvertido Ironside . Los pontífices están entrando a saco en nuestra escéptica intimidad y yo, que soy más impulsivo que Pepe, me he desahogado confesándole que debo autocensurarme continuamente para no decir lo que verdaderamente pienso. Es cierto, como piensa Pepe, que no es sólo un asunto de libertad de expresión el tema de las viñetas y sus consecuencias, sino de los totalitarismos mentales de las religiones monoteístas que parten de su firme creencia en la posesión de la verdad absoluta y pretenden legislar la vida no sólo de sus fieles sino de los que no lo son. Todo lo demás es relativismo (Benedicto XVI dixit). Y es por eso que tanto Pepe como yo estamos de acuerdo en lo anecdótico de los efectos especiales. Quemar embajadas, ahora, como quemar herejes en otro tiempo, es la misma consecuencia inquisidora de un auto de fe común. Que no queda ahí, tan sólo. Hoy se recurre a procedimientos más sutiles. Las nuevas tecnologías permiten que esos autos de fe se propaguen por la estúpida aldea global a la velocidad más vertiginosa de las conocidas en la Historia universal de las nuevas infamias (más infamantes que las de Borges ): la del incendio de las palabras en los blogs de internet, desde las ondas de cualquier emisora de radio de los fundamentalistas políticos y religiosos y no desde una viñeta presuntamente humorística, ni desde una escultura que representa a Cristo empuñando un misil, ética, y sobre todo estéticamente, lamentable. En el buen sentido de la palabra libertad, el arte, sin embargo, no viola, no mata, no profana, es expresión que podrá entenderse transgresora pero no perturbadora de la convivencia. Si se tiene sentido del humor y del arte. El verdadero peligro viene de las palabras dichas o escritas con el propósito de agredir, de ofender. Un comunicado de Al Jazzira está siempre cargado de perversas intenciones, de amenazas nada subliminales sino visibles. Una tertulia de cierta emisora de radio, si no se pone freno al tremendismo de las palabras, está incitando al odio en un país aparentemente sosegado. Hay líderes políticos y ex ministros que juegan a contracorriente de la realidad, a pesar de las evidentes pruebas en contra. Es su verdad absoluta con la que no se puede dialogar. La misma verdad absoluta con la que los fanáticos quemaban herejes en otros tiempos, como hoy queman embajadas. Contra ese fundamentalismo irracional, lamentablemente, nada podemos hacer.
| Importante:
Se permite la reproducción de los textos siempre que se
cite la fuente |
|