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FUMARADAS
La calle de en medio
*En una España necesitada de cohesión política, los nuevos estatutos de autonomía serán recordados como calles abiertas hacia el futuro que a todos nos interesa construir.
Carlos Rivera
(01/02/2006)
"Tirar por la calle de en medio" es un viejo dicho popular aplicado a resoluciones drásticas, donde no importan las consecuencias de los actos. También significa atropellar los derechos de los demás para conseguir ciertos fines. Tejero, que sigue vivito y coleando, ha dado a la luz pública una carta en la que amenaza tirar por la calle de en medio. Antonio Machado , mi pesimista de cabecera, vuelve a estar de actualidad con lo de las Españas que hielan el corazón. Al menos eso parece deducirse de ese revoltijo de cartas de lectores y declaraciones de políticos de una de las dos Españas, la del franquismo sociológico que sólo por conveniencia se adaptó a vivir en democracia. Yo creía que habrían entrado en razón, puesto que el Estatuto catalán ha sido desactivado en su supuesta desvertebración por obra y gracia de un pacto entre la civilizada derecha catalana y el Gobierno, con el apoyo parcial, aunque no bien entendido por los suyos, de Piqué , de la mayoría de los partidos e incluso de algunas autonomías gobernadas por el PP. Todo muy democrático y constitucional. No se va a romper España, como nos decían, aunque no podamos evitar esa metafísica sensación de helor en nuestra víscera cordial, el corazón, que no para de latir de miedos ancestrales. Aunque la estabilidad democrática no corre peligro, el fomento del anticatalanismo puede dar lugar a situaciones muy desagradables. Siempre ocurrió en nuestras calendas históricas en los tres génesis del Estatuto catalán. El de 1979 fue el que se negoció con más sosiego. Pero el de 1932 dio lugar al intento de golpe de Estado del general Sanjurjo (la sanjurjada ) del 10 de agosto. Claro que eran otros tiempos. Más desmesurados y apocalípticos. Debemos estar convencidos de que cuando se le pase al PP la rabieta electoral del 14 de marzo (si es que se le pasa algún día) las aguas volverán a su civilizado cauce. Y en la calle de en medio volveremos a encontrarnos todos, con nuestras diferencias asumidas y convergentes, para convivir como es debido. En una España necesitada, más que nunca, de cohesión política, los nuevos estatutos de autonomía, cuando se aprueben todos, serán recordados como calles abiertas hacia el futuro que a todos nos interesa construir. Frente al monólogo latente de algunos potenciales golpistas empecinados prevalecerá nuestra necesidad de hacer de la calle de en medio un lugar transitable, entendiendo que la citada calle del dicho popular es un lugar metafórico ubicado entre las calles de la derecha y de la izquierda, legales y fiables. En ambas se convive o se puede convivir con respeto y educación politica. En la de en medio se rompe la convivencia, es una calle tomada por la fuerza de quienes quieren acabar con ese modelo democrático. Táctica muy propia de Tejero , golpista recalcitrante, a quien habrá que agradecer que su amenaza de ahora sea sólo epistolar. En la tarde-noche del 23 de febrero de 1981 el ex mando de la Guardia Civil tomó por las armas el Congreso de los Diputados. A los que nacimos y vivimos en la dictadura aquella tarde-noche volvió a helársenos el corazón, como en el aforismo de Antonio Machado que ha quedado como cainita reliquia histórica. Desde las calles de la derecha y de la izquierda debemos entender que esa calle de en medio con la que nos asustan es la calle de todos los ciudadanos libres. Razón de más para que la tomemos otra vez, como en los días siguientes al golpe de Tejero, con las únicas armas permitidas de la tolerancia y del diálogo.
*Poeta
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