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Angela Figuera Aymerich (Bilbao, 1902-Madrid, 1984)
Licenciada en Filosofía y Letras. En 1953 publica en Méjico “Belleza cruel”, con un prólogo de León Felipe, libro que causó un gran impacto en el mundo literario y al que le fue otorgado el premio de poesía "Nueva España" por la Unión de Intelectuales Españoles de Méjico. Además de este premio tenía en su haber los siguientes: "Verbo" (Alicante, 1949), "Índice de Artes y Letras" (Madrid, 1950), "Ifach" (Alicante, 1952). Está incluida en muy diversas antologías y traducida a varios idiomas.
Bibliografía poética:
“Mujer de barro” (Madrid, 1948); “Soria pura”(Madrid, 1949); “Vencida por el ángel “(Alicante, 1950); “El grito inútil” (Alicante, 1952); “Víspera de la vida” (Madrid, 1953); “Los días duros” (Madrid, 1953); “Belleza cruel” (Méjico, 1953); “Toco la tierra. Letanías” (Madrid, 1962).
Belleza cruel
Dadme un espeso corazón de barro, dadme unos ojos de diamante enjuto, boca de amianto, congeladas venas, duras espaldas que acaricie el aire. Quiero dormir a gusto cada noche. Quiero cantar a estilo de jilguero. Quiero vivir y amar sin que me pese ese saber y oír y darme cuenta; este mirar a diario de hito en hito todo el revés atroz de la medalla. Quiero reír al sol sin que me asombre que este existir de balde, sobreviva, con tanta muerte suelta por las calles. Quiero cruzar alegre entre la gente sin que me cause miedo la mirada de los que labran tierra golpe a golpe, de los que roen tiempo palmo a palmo, de los que llenan pozos gota a gota. Porque es lo cierto que me da vergüenza, que se me para el pulso y la sonrisa cuando contemplo el rostro y el vestido de tantos hombres con el mido al hombro, de tantos hombres con el hambre a cuestas, de tantas frentes con la piel quemada por la escondida rabia de la sangre. Porque es lo cierto que me asusta verme las manos limpias persiguiendo a tontas mis mariposas de papel o versos. Porque es lo cierto que empecé cantando para poner a salvo mis juguetes, pero ahora estoy aquí mordiendo el polvo, y me confieso y pido a los que pasan que me perdonen pronto tantas cosas. Que me perdonen esta miel tan dulce sobre los labios, y el silencio noble de mis almohadas, y mi Dios tan fácil y este llorar con arte y preceptiva penas de quita y pon prefabricadas. Que me perdonen todos este lujo, este tremendo lujo de ir hallando tanta belleza en tierra, mar y cielo, tanta belleza devorada a solas, tanta belleza cruel, tanta belleza.
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Carlos Rivera
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