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Alí Chumacero (Acaponeta, Nayarit, 1918)
" Se ha dicho que la poesía de Alí Chumacero es concentrada, habitada por la liturgia, el erotismo y la profanación; que a veces raya en el hermetismo con la dureza y el brillo de un diamante explosivo engendrado en la relectura. En ella el aire se enreda a la ola, a la flor, a la carne, a la muerte y a la mujer y no sólo lo hace en el reino de la imagen profusamente encabalgada, sino también en el de la forma: el hipérbaton, la disyunción (esa "o" en la que todo cabe), la musicalidad y el ritmo son algunas de las peculiaridades que resultan de esos borradores previos a un poema de Alí Chumacero, de ese amor a lo perfecto. El paisaje de su poesía es la desolación, la imperfección del amor, el tiempo —"Tú que nombraste el ser / de todo ser adviertes la agonía"— y la memoria. Y dentro de este panorama es significativo que nos diga "Más crueles que el amor, el tiempo y el olvido". La obra poética de Alí Chumacero es breve. “Páramo de sueños” (1944), “Imágenes desterradas” (1948) y “Palabras en reposo” (1956) son los libros que se publicaron en “Poesía completa “(1980) con algunos poemas sueltos y cuya edición le valió al autor el Premio Villaurrutia. Poco ha publicado desde entonces: "ya he dicho todo lo que tenía que decir". Parte de su trabajo ensayístico se recopiló en “Los momentos críticos” (1987), donde se representan más de 40 años de reflexión apasionada y rigurosa."*
*Tomado de Alí Chumacero, Poesía reunida, presentación de Mónica Mansur, CNCA, México, Col. Lecturas Mexicanas, 1991.
Jardín de cenizas
Haber creído alguna vez viendo la noche desplomarse al mundo y una tristeza al corazón volcada, y después ese cuerpo que oprimen nuestras manos: la mujer que sonríe y sobre el lecho se nos vuelve cadáver mutilado en el recuerdo, como mentira ínfima o rosa desde siglos viviendo en el silencio. Y sin embargo en ella nos perdemos, muertos contra sus brazos, en su misterio mudos tal una voz que nadie escucha, frutos ya de cadáver de amor, petrificados; su placer nos sostiene sobre un mentido mundo, ahí nos consumimos continuando en la vana tarea interminable, y luego no creemos nada, somos desolación o cruel recuerdo, vacío que no encuentra mar ni forma, rumor desvanecido en un duro lamento de ataúdes.
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Carlos Rivera
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