Homenaje a Eugenio de Andrade
Una larga existencia, 82 años, una obra poética de excelentísimo valor. Ha muerto Eugenio de Andrade, nacido en Póvoa de Atalaya, en la región portuguesa de Fundao. Detestaba la vida social y el exhibicionismo. Fue un hombre de izquierdas. Sintió pasión por la tierra y por la vida.
Esta página le tributa hoy un emocionado homenaje.
Interminablemente
Entre las cuatro paredes de la memoria acuden al patio los dorados relinchos de las yeguas. Oh mañana, mañana, interminablemente en mi sangre. Pocas, muy pocas, casi ninguna palabra es necesaria para traer ese aroma los labios se incendian, era un muchacho que se despedía, agonía breve. Después como si el sol naciese allí, no volveremos a hablar en desierto a propósito del cuerpo.
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Reclinas la cara en la melancolía
Reclinas la cara en la melancolía y ni siquiera oyes el ruiseñor. ¿O es la totovía? Soportas mal el aire, dividido entre la fidelidad que debes a la tierra de tu madre y al casi blanco azul donde el ave se pierde. La música, digámoslo así, fue siempre tu herida, mas también sobre las dunas fue la exaltación No oigas el ruiseñor. O la totovía. Dentro de ti es donde toda la música es ave
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Es un lugar al sur
Es un lugar al sur, un lugar donde la cal amotinada desafia el mirar. Donde viviste. Donde a veces en sueños vives aún. El nombre empapado de agua te escurre de la boca. Por caminos de cabras descendías a la playa, el mar batía
en aquellas piedras, en estas sílabas. Los ojos se perdían ahogados en el fulgor del último o del primer día.
Era la perfección.
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