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De leyes y homilías
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DE LEYES Y HOMILIAS


CARLOS RIVERA


Tratándose de cuestiones de ambiguedad la Iglesia puede ser tan sutil en sus fintas y pronunciamientos verbales que, a veces, pasa lo que pasa, que se la malinterpreta en sus intromisiones sobre temas no políticamente correctos. Mucho se ha escrito sobre la reacción desmesurada de Aznar y su gobierno ante la controvertida homilía de los obispos vascos. Dos no discuten si uno no quiere y este presidente que tenemos y padecemos los españoles es hombre de ideas fijas. Yo creo que, en cierto modo, se siente providencial, como Aquel que debió su invicto caudillaje a una proposición divina y no a una lucha civil entre las eternas dos Españas. Políticamente este señor, Aznar, es poco sutil. Leída la homilía de los obispos vascos no aprecia uno tanta ambiguedad sobre el tema terrorista y, si la hubiere, hay que entenderla en su calidad de pastores espirituales de un rebaño dislocado por un, como diría Don Salvador de Madariaga, “instinto dispersivo intrínseco y primario”. De tal ambiguedad no puede deducirse, sin embargo, una toma de partido de la Iglesia vasca a favor del terrorismo de ETA en el delicado tema para juristas, y no para políticos, de la ilegalización de Batasuna. Lo que los obispos vascos manifiestan en su homilía es su temor ante las posibles consecuencias de tal ilegalización. Este gobierno, con los vascos y los trabajadores, no da ni una. Somos muchos los españoles que pensamos que es dudosa la constitucionalidad de tal medida y uno lamenta, personalmente, que el Partido Socialista haya caído en este tema de la Ley de Partidos, como en otros, en seguidismo del PP.
La reacción de la Conferencia Episcopal ante las salidas de tono condenatorias de Aznar y su gobierno me parece justa. Aunque es obvio que en este tema la Iglesia está dividida, la reacción oficial de la jerarquía eclesiástica es correcta. Esta vez los políticos se han pasado o han tergiversado a su favor y parcialmente la homilía. O han caído en el humano error de no haberse leído totalmente el documento pastoral en el que se proclama el compromiso de la Iglesia en la defensa de las víctimas del terrorismo o les ha pasado como a los malos lectores de libros que sólo se fijan en las solapas sin penetrar en la lectura sosegada y racional de la cuestión. En el mismo error han caído el Vicario General Castrense (es comprensible) y algunos columnistas de periódico que entrecomillan lo que les parece y muestran su calculada parcialidad a favor de una medida polémica como es la ilegalización de un partido político y de una ley que no resolverá el tema del terrorismo vasco sino que puede enconarlo en la medida en la que manda a la clandestinidad no a un partido sino a decenas de miles de votantes. ¿ Es eso jurídicamente y constitucionalmente correcto ?.
Cierto es que en el tema terrorista hay que ser viscerales. Que somos, además, un pueblo visceral que no admite medias tintas. Otra cosa es que un gobierno y una oposición democráticos tomen medidas sin fundamentos jurisdicionales en un regimen constitucional. Izquierda Unida y el PNV se han desmarcado, con razón, de esa absurda ley que sólo contribuirá a empeorar las relaciones entre Madrid y Euskadi. Y que, por supuesto, abre nuevas brechas no sólo entre la ciudadanía vasca y el resto de la ciudadanía española sino que va a servir de justificación a los que atentan contra la vida en el nombre de una causa sedicente que se ha constituído, ahora que tanto se habla de perversiones morales de uno y otro lado, en la más grande de las perversiones a la que hay que combatir policialmente y políticamente, pero sin darle el argumento de una absurda clandestinidad de consecuencias imprevisibles. En tal sentido, y por ser conocedores de la situación vasca, los prelados están en su derecho de advertir sobre los problemas que traerá la ilegalización de Batasuna. Como lo está la Conferencia Episcopal al advertir sobre las consecuencias de modificar para peor una injusta e inútil Ley de Extranjería. ¡ Lástima que no hayan dado la cara, salvo monseñor Amigo, en la justificación de la huelga general !.
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Carlos Rivera » Artículos de opinión (1998-2003) » Respuesta

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