Ausiàs March (1397-1459)
Poeta medieval en lengua catalana. Hijo de Pere March y sobrino de Jaume March, Ausiàs March pasó su juventud en el ejercicio de las armas y en 1415 representó al estamento militar en las Cortes de Valencia, cuando aún no había sido armado caballero. En 1419, conseguido el título, se enroló en la expedición de Alfonso V el Magnánimo a Cerdeña y Córcega. En 1424 se incorporó a la escuadra al mando de Federico de Luna, que iba a combatir contra los piratas de los mares de Sicilia y del Norte de África, donde tuvo una destacada actuación en el ataque a la isla de Gelves. En 1429 fijó su residencia en Gandía. Alfonso V premió sus servicios concediéndole poderes absolutos en la jurisdicción de Beniarjó, Pardinas y Verniza, y además le nombró halconero mayor de los servicios de cetrería que el rey poseía en Valencia. Posteriormente, Ausiàs March se vio envuelto en numerosos pleitos; algunos con sus vasallos y otros con los oficiales de Juan de Navarra, duque de Gandía. Se casó dos veces, con Isabel Martorell (1437), hermana del novelista Joanot Martorell, y con Joana Escorna (1443), quedando viudo en ambas ocasiones. Ausiàs March fue el primer poeta culto catalán que rompió con la tradición provenzalizante. Su obra, compuesta de 143 poesías, se caracteriza por una conjunción novedosa de temas y formas heredados de los trovadores provenzales y del dolce stil novo, y reflexiones doctrinales y filosóficas que reflejan la evolución moral del autor. Un primer ciclo (1427-1445) se centra en los poemas dirigidos a “Llir entre cards” y “Plena de seny”, seudónimos de las damas que los motivaron. El segundo ciclo, que se extiende hasta la muerte del poeta, comprende los seis “Cantos de muerte”, el “Canto espiritual” y los poemas filosóficos.
•Citado de la página “biografiasyvidas.com”
Velas y vientos…
Velas y vientos cumplan mi deseo: harán caminos por la mar dudosos, contra el maestre y el poniente veo levante y el jaloque muy furiosos, con griego y tramontana, que bien creo le ayudarán con ruegos amorosos; porque estos cinco soplen de manera que vuelva yo do siempre estar quisiera. El mar hirviendo como el agua al fuego, y su color veréis andar mudando; traerá cualquiera cosa sin sosiego, que sobre sí hallare estando airado; los peces todos juntos irán luego lugar buscando oculto y encerrado; huyendo al mar que los crió y sustenta, en tierra saltarán sin otra cuenta. Los peregrinos votarán turbados dones de cera en viéndose en sus puertos, y el gran pavor descubrirá pecados que en confesión no han sido descubiertos; allí os ternán presente mis cuidados y luego votaré mis votos ciertos, que nunca habrá mudanza, y que en ausencia no olvidaré vuestra gentil presencia. La muerte temo por no verme ausente, porque el amor por ella es acabado, y no se partirá ni se consiente que partir pueda de este amor sobrado; mas vuestro poco amor me mata, y siente el mío que en morir seré olvidado; sólo este pensamiento me cautiva, mas no creo que será si vos sois viva. En yo muriendo no ha de amar ninguno, y amor se queda en ira convertido; mas cuando morir quiera, ¿qué importuno será el dolor de ausencia y cuán crescido? Si término en amor hubiera alguno, en él yo fuera solo y escogido, y viera vuestro amor si se extendía o si en lo verdadero teme o fía. Yo soy el amador más extremado, después de los que ya no tienen vida; por verme vivo y veros no he quejado, ¿cómo haré cuando el vivir me impida? A bien o mal estoy aparejado, mas no cabe en mi hado haber guarida; que yo con humildad lo estó esperando, la puerta le abro y allí estoy velando. Deseo aquello que ha más de costarme, y la esperanza de esto me recrea; mi vida no querrá, ni aun yo, salvarme de un caso fiero, y pido a Dios que sea; las gentes todas luego podrán darme más fe que no al amor, como se vea que en actos su poder será mostrado, y en hechos mostraré lo que he hablado.
*Translated by Jorge de Montemayor, 1560
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