Alonso de Ercilla y Zúñiga (1533-1594)
Alonso de Ercilla y Zúñiga. Poeta español autor de “La Araucana”. Al fallecer su padre, Fortún García de Ercilla, cuando sólo contaba un año, Ercilla se convierte en paje del principe Felipe (el futuro rey Felipe II), acompañándolo por Italia, Flandes e Inglaterra durante tres años. Estando en Londres (1555) decidió volver a España y desde allí viajar hacia América, acompañando a Jerónimo de Alderete, designado Gobernador de Chile, pero éste fallece durante la travesía. En 1556 llega al Perú y acompaña a García Hurtado de Mendoza, el recién nombrado Gobernador y Capitan General de Chile, donde se habían sublevado los araucanos. Estuvo en Chile diecisiete meses, entre 1557-1559. Participó en las batallas de Lagunillas, Quiapo y Millarapue, siendo testigo de la muerte de Caupolicán, protagonista de su poema: “La Araucana”, poema épico de exaltación militar en 37 cantos, donde narra los hechos más significativos de la guerra de Arauco contra los araucanos (mapuches) y que empezó a escribir en campaña. Despues de residir en el Perú, regresa a España en 1562, donde publicó su gran obra (1569), dedicada a Felipe II. Fue nombrado gentilhombre de la corte y caballero de Santiago, tras lo cual participó en diversas acciones diplomáticas. En 1570 casó con María de Bazán y se instaló en Madrid, donde terminó las partes segunda (1578) y tercera de su poema (1589). Ercilla usa la palabra “araucano” como gentilicio de la palabra en “mapudungun raudo” (tierra gredosa).
•Citado de Wilkipedia
Fragmento del Canto I, Primera parte, de “La Araucana”
“No las damas, amor, no gentilezas de caballeros canto enamorados; ni las muestras, regalos y ternezas de amorosos efectos y cuidados; mas el valor, los hechos, las proezas de aquellos españoles esforzados, que a la cerviz de Arauco no domada pusieron duro yugo por la espada.
Cosas diré también harto notables de gente que a ningún rey obedecen, temerarias empresas memorables que celebrarse con razón merecen; raras industrias, términos loables que más los españoles engrandecen: pues no es el vencedor más estimado de aquello en que el vencido es reputado.
Suplícoos, gran Felipe, que mirada esta labor, de vos sea recibida, que, de todo favor necesitada, queda con darse a vos favorecida: es relación sin corromper, sacada de la verdad, cortada a su medida; no despreciés el don, aunque tan pobre, para que autoridad mi verso cobre.
Quiero a Señor tan alto dedicarlo, porque este atrevimiento lo sostenga, tomando esta manera de ilustrarlo, para que quien lo viere en más lo tenga: y si esto no bastare a no tacharlo, a lo menos confuso se detenga pensando que, pues va a vos dirigido, que debe de llevar algo escondido.
Y haberme en vuestra casa yo criado, que crédito me da por otra parte, hará mi torpe estilo delicado, y lo que va sin orden, lleno de arte; así de tantas cosas animado, la pluma entregaré al furor de Marte; dad orejas, señor, a lo que digo, que soy de parte de ello buen testigo.
Chile, fértil provincia y señalada en la región Antártica famosa, de remotas naciones respetada por fuerte, principal y poderosa; la gente que produce es tan granada, tan soberbia, gallarda y belicosa, que no ha sido por rey jamás regida ni a extranjero dominio sometida.
Es Chile norte sur de gran longura, costa del nuevo mar, del Sur llamado; tendrá del este a oeste de angostura cien millas, por lo más ancho tomado; bajo del polo Antártico en altura de veinte y siete grados, prolongado hasta do el mar océano y chileno mezclan sus aguas por angosto seno.
Y estos dos anchos mares, que pretenden, pasando de sus términos, juntarse, baten las rocas y sus olas tienden, mas es les impedido al allegarse; por esta parte al fin la tierra hienden y pueden por aquí comunicarse: Magallanes, señor, fue el primer hombre que, abriendo este camino, le dio nombre”.
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