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Instante
Autora: Wislawa Szymborska Traducción: G. Beltrán y A. Murcia Editorial: Igitur Páginas: 82 Precio: 9 €
Cada literatura es apostar por un camino. Jorge Luis Borges decía que Walt Whitman defendía una casi incoherente vocación titánica de felicidad, y que Paul Valéry se permitía ver el mundo con infinitos escrúpulos, como a través de una lente. De Wislawa Szymborska (Kórmik, Polonia, 1923) podría decirse que su baza es la senda de la conciencia histórica. Su poesía es historia, una crónica de nuestro suceder. Pero mejor sería hablar de una microhistoria. Sin dejarse deslumbrar por los arquetipos ni por las abstracciones, la que fuera Nobel en 1996 ha encontrado en la anécdota lo verdaderamente universal. No en vano su último libro se titula “Instante”. Poemas como “Fotografía del 11 de septiembre” y “Contribución a la estadística” son una llamada, la puesta al día de los valores morales, un cuadro figurativo que no encubre la menor de nuestras debilidades. Por eso en “Platón o el porqué” (uno de los más sugerentes poemas) habla del cansancio de una cultura y de un sentir, de ese ser ideal "que ha dejado de bastarse a sí mismo", que pierde el lenguaje, olvidando palabras como "sabiduría" y "armonía". Vocabulario de una lengua muerta. Szymborska, menos cruda que su compatriota Tadeusz Rózewicz (1921), añade ironía al declive de la mentalidad occidental. Como en anteriores libros, alejados ya del realismo socialista –“Llamando al Yeti “(1957), Sal (1962), “Gente en el puente” (1986) y “Fin y principio” (1993)--, su verso conduce hacia la paradoja, no teme el azar, los continuos guiños que le permiten decir verdades como puños. El dolor sin resabio es uno de los distintivos de Szymborska, y su contundencia estriba en la habilidad crítica y en el rápido zafarse de todo lo que sea, "por imposición", un destino trágico. No ceder al hundimiento es una de las consignas de su poesía, que no llega de una realidad ni de un país idílicos, pero que tampoco se obnubila ante el espejismo de una Europa áurea. Nada es del todo cierto, la verdad pasa como las nubes, y éstas "no tienen la obligación de morir con nosotros".
Fuente : El Periódico de Cataluña
Comentario : Ramón Andrés
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Carlos Rivera
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