Carmen Laforet (Barcelona, 1921 - Madrid, 2004) Carmen Laforet Díaz nació el 6 de septiembre de 1921 en Barcelona. Se trasladó a Canarias con su familia cuando contaba dos años de edad, pero con 18 regresó a Barcelona para estudiar Filosofía y Letras y Derecho, sin llegar a terminar ninguna de las dos carreras. Tres años más tarde se va a vivir a Madrid, donde contrae matrimonio. Ganó con 23 años la primera edición del Premio Nadal con su novela “Nada”, obteniendo un enorme éxito de público ( tres ediciones en el mismo año de su publicación) y de crítica, que culminó en 1948 con el premio Fastenrath de la RAE. Más tarde continuó su obra narrativa con varias novelas, cuentos y relatos cortos. "La insolación", publicada en 1963, ha sido su última novela y la primera parte de una trilogía que debía titularse "Tres pasos fuera del tiempo". Falleció en Madrid el 29 de febrero de 2004.
Obras 1. Nada. Barcelona: Destino, 1945. Novela. Ganadora del I Premio Nadal 1944 Ganadora del Premio Fastenrath 1948 2. La isla y los demonios. Barcelona: Destino, 1952. Novela. 3. El piano. Madrid: Rollan, 1952 4. La muerta. Madrid: Rumbos, 1952. Cuentos. 5. Un noviazgo. Madrid: Tecnos, 1953 6. La llamada. Barcelona: Destino, 1954. Novelas. 7. Un viaje divertido. Madrid: Tecnos, 1954 8. La mujer nueva. Barcelona: Destino, 1955. Novela. Ganadora del Premio Nacional de Literatura 1956 Ganadora del Premio Menorca de Novela 1955 9. Un matrimonio. Desconocida: Mon, 1956. Novela. 10. La insolación. Barcelona: Planeta, 1963. Novela. 11. Paralelo 35. Barcelona: Planeta, 1967. Libro de viajes. 12. La niña y otros relatos. Fuenlabrada: Magisterio Español S.A., Editorial, 1970. Cuentos. 13. Artículos literarios. Eastbourne: Stuart-Spencer Publications, 1977. Artículos. 14. Rosamunda. Cuento. En: Cuentos de este siglo . Encinar, Ángeles (ed.) . Barcelona: Lumen S.A., 1995, pp. 73-78. Cuentos. 15. Al colegio. Cuento. En: Madres e hijas. Freixas, Laura (ed.) . Barcelona: Anagrama, 1996. Cuentos.
De su célebre novela “Nada” esta página reproduce el siguiente fragmento :
“Quizá me ocurra esto porque he vivido siempre con seres demasiado normales y satisfechos de ellos mismos. Estoy segura de que mi madre y mis hermanos tienen la certeza de su utilidad indiscutible en este mundo, que saben en todo momento lo que quieren, lo que les parece mal y lo que les parece bien… Y que han sufrido muy poca angustia ante ningún hecho. Me compensaba el trabajo que me llegaba a costar poder ir limpia a la Universidad, y sobre todo parecerlo junto al aspecto confortable de mis compañeros. Aquella tristeza de recose los guantes, de lavar mis blusas en el agua turbia y helada del lavadero de la galería con el mismo trozo de jabón que Antonia empleaba para fregar sus cacerolas y que por las mañanas raspaba mi cuerpo bajo la ducha fría. De todas maneras, yo misma, Andrea, estaba viviendo entre las sombras y las pasiones que me rodeaban. A veces llegaba a dudarlo. Aquella misma tarde había sido la fiesta de Pons. Durante cinco días había yo intentado almacenar ilusiones para esa escapatoria de mi vida corriente. Hasta entonces me había sido fácil dar la espalda a lo que quedaba atrás, pensar en emprender una vida nueva a cada instante. Y aquel día yo había sentido como un presentimiento de otros horizontes. Mi amigo me había telefoneado por la mañana y su voz me llenó de ternura por él. El sentimiento de ser esperada y querida me hacía despertar mil instintos de mujer; una emoción como de triunfo, un deseo de ser alabada, admirada, de sentirme como la Cenicienta del cuento, princesa por unas horas, después de un largo incógnito. Me acordaba de un sueño que se había repetido muchas veces en mi infancia, cuando yo era una niña cetrina y delgaducha, de esas a quienes las visitas nunca alaban por lindas y para cuyos padres hay consuelos reticentes”.
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