Augusto Monterroso (1921-2003)
Desde muy joven Augusto Monterroso se implicó en la actividad política de su país, que compaginó con la temprana actividad en el campo de la literatura. Ya había publicado algunos relatos cuando participó en la fundación de la revista “Acento”, que sería uno de los núcleos intelectuales más inquietos de Guatemala en una época de incesantes convulsiones sociales. En el exilio, Augusto Monterroso comienza a publicar sus textos a partir de 1959, cuando entregó a la imprenta “Obras completas (y otros cuentos)”, colección de historias donde ya se prefiguran los rasgos fundamentales de lo que será su personalísima narrativa. Una prosa concisa, sencilla, accesible, donde siempre late la conciencia de los grandes hitos de la literatura y una abierta inclinación hacia la parodia, la fábula y el ensayo, sienta los cimientos de un universo inquietante, cuyo idioma oficial oscilaría entre el nonsense, el humor negro y la paradoja. Otros títulos de su producción, signada siempre por la brevedad, son: “La oveja negra y demás fábulas” (1969), “Movimiento perpetuo” (1972) o la novela “Lo demás es silencio” (1978), donde da vida al heterónimo Eduardo Torres. También inclasificables, aunque más próximos al área de la reflexión literaria, no exenta de creatividad y fantasía, son los textos: “La letra e: fragmentos de un diario” (1987), “Viaje al centro de la fábula” (conversaciones, 1981) o “La palabra mágica” (1983). Su composición Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí está considerada como el relato más breve de la literatura universal.
El dinosaurio
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”
Augusto Monterroso
* Citado de la página “El autor de la semana”
| Importante:
Se permite la reproducción de los textos siempre que se
cite la fuente |
|