Darrera el vidre (Poesía 1972-2002)
Autor: Feliu Formosa Editorial: Edicions 62 - Empúries Páginas: 332 Precio: 25 €
Once libros se hallan reunidos en “Darrera el vidre”, desde “Albes breus a les mans”, de 1973, hasta “Cap claredat no dorm”, del 2001, 300 apretadas páginas de poesía --poesía propiamente dicha, no mera prestidigitación verbal ni vana destilación sentimental--; testimonio de un "trabajo ascético sobre el lenguaje", como el mismo Feliu Formosa (Sabadell, 1934) ha dicho, que nos recuerda la importancia de escribir a partir de un propósito fuertemente racionalizado. No se incluyen las colecciones de traducciones poéticas (Bertolt Brecht, Georg Trakl...), que merecerían un volumen aparte. En un texto escrito para la antología de Jaume Pont i Joaquim Marco, de 1980, hablando de sus cinco primeros libros, Formosa afirmaba: "Tenía que neutralizar el peso que, en mi personalidad moral, había ejercido el arte que llamábamos social para pasar de una etapa estrictamente crítica y pretendidamente política, a una etapa declaradamente estética que me permitiera recuperarlo todo, es decir saber quién era yo". Quizá se trata siempre de esto, cuando se aspira a crear una voz original en poesía: evitar las convenciones y no acomodarse. Agustí Bartra, en un prólogo al “Llibre dels viatges” (1978), adscribió a Formosa a la tradición que viene de "la parte más profunda del romanticismo"; pero se mantiene obstinadamente lejos de cualquier tipo de irracionalidad. Enric Sòria constata que la suya es "una poesía hecha de contradicciones, o mejor una poesía dialéctica, que resuelve los contrarios en la síntesis precaria del poema". Una estética en crisis, en suma, testimonio personalísimo en una época inestable. Las formas que utiliza son variadas, y manifiestan una voluntad de experimentación paralela a las inquietudes del espíritu. Si el origen es el poema breve realista, por una parte ensancha el texto hasta las prosas poéticas de Raval (1975) o las reflexiones sobre grandes obras de teatro de Per Puck (1992); por otra, concentra la expresión hasta probar los haikús, también en Raval, o inventar el epigrama de un verso, en “Immediacions” (2000), o intentar el máximo de sentido con el mínimo de palabras, como Paul Celan, en “Al llarg de tota una impaciencia” (1994). La investigación y la autoexigencia constantes, en definitiva, hacen de este libro una de las obras maestras de nuestra poesía.
Fuente : El Periódico de Cataluña Comentario : Manel Castaño
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