Allí se me ponga el sol donde me den de cenar vino y jamón.
Esta locución proverbial es un elogio al jamón de cerdo, como objeto de gran predilección gastronómica en España, de tal manera que quien lo menciona tiene la aspiración de terminar cada día en un lugar donde tenga asegurados el jamón y el vino. Parece ser que éste fue el caso del poeta Pirón, quien al encontrarse en cierta ocasión con el obispo de Bayona, dijo así: "Ilustrísima, tengo en suma veneración los jamones de vuestra diócesis".
De EsEspasa
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