A grandes males, grandes remedios.
Esta locución proverbial se utiliza en situaciones o casos de extrema necesidad y gravedad, en los que es necesario apelar a la utilización de recursos extremos para resolver un problema. En definitiva : ante disyuntivas de gran magnitud, soluciones de gran magnitud. Aunque, en ocasiones, y especialmente en política, la locución se devalúe en el sentido de parchear la situación extrema a la que se ha llegado, aplicando remiendos, con lo que podría chuscamente decirse que “a grandes males, grandes remiendos”. En su célebre poema épico de “La Araucana”, el escritor Alonso de Ercilla presenta otro punto de vista. Según Ercilla: "Que no es buena la cura y experiencia, si es más seria y peor que la dolencia".
| Importante:
Se permite la reproducción de los textos siempre que se
cite la fuente |
|